La seguridad en los entornos del RegioTram de Occidente entró en una nueva fase operativa. La Empresa Férrea Regional y la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), en coordinación con las alcaldías de Facatativá, Madrid, Mosquera y Funza, pusieron en marcha una estrategia conjunta para intervenir los puntos de mayor riesgo en los corredores donde confluyen peatones, ciclistas, vehículos y el sistema ferroviario.
La iniciativa se formalizó mediante el Memorando de Entendimiento AE 002 de 2025, un instrumento que trasciende el plano administrativo y se traduce en acciones concretas en territorio. El enfoque es directo: anticipar incidentes, modificar conductas y reducir la exposición al peligro en zonas de alta interacción vial.
Intervención en terreno: zonas críticas bajo vigilancia y pedagogía activa
El plan ya está en ejecución y prioriza los tramos donde se concentra la mayor probabilidad de incidentes. En estos puntos se despliegan acciones técnicas y pedagógicas dirigidas a transformar comportamientos y reforzar la cultura ciudadana.
La estrategia no se limita a controles o señalización. Incluye procesos de formación, campañas de sensibilización y presencia institucional en campo, con el objetivo de incidir en decisiones cotidianas que pueden marcar la diferencia entre un tránsito seguro y una situación de riesgo.
“Este no es un acuerdo de papel. Cuenta con un plan de trabajo en marcha que nos permite intervenir directamente en los territorios para reducir riesgos mediante pedagogía y prevención”, afirmó Darío Rincón Jaramillo, director de Comportamiento de la Agencia Nacional de Seguridad Vial.
En este despliegue toma protagonismo el programa Cultura Regio, que ya ha impactado a más de 25.000 personas en los municipios del área de influencia, mediante procesos de formación orientados a promover conductas responsables frente al sistema férreo.
El foco del riesgo está en la conducta: advertencia directa de las autoridades
Las autoridades fueron enfáticas en un punto: el principal factor de riesgo no es la infraestructura ferroviaria, sino el comportamiento de quienes interactúan con ella.
El gerente de la Empresa Férrea Regional, Orlando Santiago Cely, advirtió que los incidentes registrados en sistemas férreos responden, en su mayoría, a decisiones indebidas de los usuarios del entorno.
“El riesgo no está en el tren, sino en la forma en que las personas interactúan con él. La mayoría de los incidentes ocurre cuando se invade la vía o se cruza por puntos no autorizados”, explicó.
Esta advertencia redefine el enfoque de la seguridad vial en estos corredores, trasladando parte de la responsabilidad hacia la ciudadanía y subrayando la necesidad de respetar las normas y señales.
Corresponsabilidad ciudadana: el factor que define la seguridad en el sistema
El modelo que se está implementando en torno al RegioTram de Occidente pone en el centro la corresponsabilidad ciudadana como eje de prevención. La convivencia entre movilidad urbana y operación ferroviaria exige decisiones conscientes por parte de todos los actores que usan el espacio público.
En este contexto, la pedagogía se convierte en una herramienta estratégica para reducir prácticas como el cruce indebido, la invasión de la vía férrea o la omisión de señales de advertencia.
Las autoridades insisten en que la seguridad no depende únicamente de la infraestructura o de la vigilancia institucional, sino del comportamiento individual y colectivo en los entornos intervenidos.
Un acuerdo operativo para acompañar el avance del RegioTram
El Memorando de Entendimiento AE 002 de 2025 establece líneas de acción en cooperación técnica, cultura ciudadana, gestión de la información y articulación territorial. Estas dimensiones buscan consolidar un esquema sostenido de intervención que acompañe el desarrollo del RegioTram de Occidente con condiciones reales de seguridad.
El propósito es claro: no esperar a que ocurran emergencias, sino intervenir de manera anticipada los factores que las generan.
En un escenario donde los sistemas de transporte continúan expandiéndose en la región, la coordinación entre entidades y ciudadanía se posiciona como el principal mecanismo para reducir incidentes y proteger la vida en los territorios impactados por el proyecto.
Zonas críticas ya están siendo intervenidas con presencia en terreno y pedagogía intensiva.













