Felipe Duran
Opinión

¿Y Ahora Qué?

Felipe Durán Carrón

Politólogo


 

“Con el SI teníamos una hoja de ruta que eran los acuerdos, estaban escritos y lo que había era que empezar a aplicarlos, es decir, había un norte establecido”.

Los resultados del Plebiscito fueron motivo de sorpresa y preocupación para muchos. Empezando por la gran abstención del 63%, es decir, que tan solo el 37% del país decidió votar y de ese pequeño porcentaje existió casi que un empate técnico en el que el No ganó al SI por apenas un 0,43%. Amanecimos con un país entre desentendido y polarizado. Pero esta campaña también evidenció otras situaciones.

Escuchamos a Álvaro Uribe criticar reiteradamente el Proceso de Paz con las Farc, lo cual no dejaba de sorprender pues todo lo que él cuestionó lo aplicó a su proceso de paz con los paramilitares en 2003. Usando los mismos términos de Uribe: le dio impunidad a 18 mil paras que hoy están libres, los cuales no entregaron bienes, ni dinero, ni rutas del narcotráfico, no se reparó masivamente a las víctimas y se desmovilizaron más de 30 mil paramilitares que recibieron los pagos mensuales y auxilios que hoy tanto se criticaron. Nunca se le consultó a la ciudadanía para que dijera SI o NO. Despejó también el expresidente una zona del país que la prensa registró como Santa Fe de ‘Relajito’ y nadie conoció nunca el contenido de los acuerdos. Sin contar además con que el gobierno Uribe aumentó el IVA del 10 al 16% y creó el impuesto al patrimonio. En fin, buena parte de los argumentos con los que el uribismo promovió el NO se pueden recibir como una autocrítica a su propio gobierno.

Sorprendió también durante la campaña del plebiscito una gran cantidad de rumores que iban y venían entre ciudadanos que votarían asustados por el NO y que generaron una especie de histeria colectiva. Personas que afirmaban que de ganar el SI les iban a quitar su casa, le subirían al impuesto predial un 100%, le quitarían una parte de su dinero a los pensionados, cobrarían un dinero adicional al impuesto de vehículos; también se escuchaban voces que afirmaban que el acuerdo creaba un grupo para perseguir a todo el que no pensara como las Farc, que la ONU no iba a destruir las armas sino a escondérselas a la guerrilla, que el país iba a amanecer homosexual después de los acuerdos y que el objetivo de las Farc era acabar con la familia colombiana. Sin contar con el más exagerado de todos: que íbamos a quedar como Venezuela, como si nuestro vecino país tuviera guerrillas, paras, bacrim, narcos, ausencia de control territorial y una de las más altas desigualdades del planeta. Nuestro hermano país está muy mal gobernado pero no tiene ni la mitad de problemas del nuestro, no mueren por ejemplo niños de hambre casi a diario como en la Guajira. El hecho que en Colombia los hipermercados estén llenos no significa necesariamente que estemos mucho mejor.

 

“Con el SI teníamos una hoja de ruta que eran los acuerdos, estaban escritos y lo que había era que empezar a aplicarlos, es decir, había un norte establecido”.

 

El NO ganó entonces en medio de la rumorología, algo de desconocimiento, miedo, desinformación, y alguna ciudadanía que no está de acuerdo con ver a las Farc en la vida social y política del país ¡Pero ganó! y hay que respetar los resultados. La pregunta que sigue es ¿Qué viene después del NO? Y la respuesta no es sencilla. Con el SI teníamos una hoja de ruta que eran los acuerdos, estaban escritos y lo que había era que empezar a aplicarlos, es decir, había un norte establecido. En cuanto al NO todo es incertidumbre y el resultado depende de que decisiones tome cada una de las partes y de cómo se va a resolver legalmente el limbo en el que se quedó, lo único que sostiene perspectivas de paz hoy es el cese al fuego que es apenas una medida temporal y frágil.

 

“En cuanto al NO todo es incertidumbre y el resultado depende de que decisiones tome cada una de las partes y de cómo se va a resolver legalmente el limbo en el que se quedó, lo único que sostiene perspectivas de paz hoy es el cese al fuego que es apenas una medida temporal y frágil”.

 

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¿Y en qué están los actores? Por su parte el Gobierno Santos anunció que el cese al fuego bilateral continúa pero ya no puede aplicar los acuerdos por que fueron negados, invita a las partes a integrarse en la negociación (aunque deja por fuerza organizaciones y movimientos sociales). Lo anterior ¿Quiere decir un nuevo acuerdo? ¿Un nuevo plebiscito? ¿Una inclusión o exclusión de puntos del acuerdo al antojo del Centro Democrático? Por el lado de las Farc estas han manifestado la voluntad de seguir en el diálogo, pero difícilmente se van a concentrar en las zonas que estaban dispuestas sin un acuerdo de paz aprobado y ya sin la ONU como garante. Lo que les queda para seguir dialogando es el cese al fuego bilateral. También queda la duda de que tanto están dispuestas a cambiar lo acordado en una posible renegociación. Y finalmente, el Centro Democrático uno de los actores que impulsó el NO invita a un ‘Pacto Nacional’, propuesta incierta en la práctica, pues no se sabe si es más un pacto de élites para generar una especie de nuevo ‘Frente Nacional’ o es el inicio del llamado a una Asamblea Constituyente, propuesta que las Farc, Gustavo Petro y hasta el mismo uribismo ya hicieron en el pasado. El Centro Democrático tiene una gran responsabilidad en este momento, le prometió al país lograr una mejor salida que la del Acuerdo que logró Santos, pero hasta ahora pareciera que no tuvieran claro el norte a seguir, no se le ve hoja de ruta, parecen improvisando el día a día y la única petición que han hecho hasta el momento es que les apoyen un ‘Proyecto de Ley’ para darle impunidad o “alivios judiciales” a policías y soldados que hayan cometido delitos. ¿Toda la oposición al Plebiscito era para eso? Lo anterior no es nuevo porque ya el acuerdo de paz con las Farc contempla que la Justicia Transicional de tratamiento penal especial a todos los actores del conflicto con confesión previa de responsabilidad y verdad. Parece que están más concentrados en capitalizar los resultados del plebiscito para las próximas elecciones que en una propuesta de paz y largo plazo para el país.

En el marco de una posible renegociación queda además la duda de que temas se podrían renegociar porque la gente que negó el acuerdo lo hizo por diversas y diferentes razones, no hay un NO unificado, así como tampoco el uribismo representa a todos los de NO, no puede ser su vocero único, pero si tiene responsabilidad política en los resultados. Se viene entonces un escenario de incertidumbre para el país, la pelota queda en manos de quienes rechazaron el acuerdo, los demás actores parecen dispuestos y abiertos a las propuestas. En una gran parte de las ciudades que más han sufrido la guerra y ganó el SI están esperando decisiones de interés nacional y no solo de interés partidista.

 

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“En cuanto al NO todo es incertidumbre y el resultado depende de que decisiones tome cada una de las partes y de cómo se va a resolver legalmente el limbo en el que se quedó, lo único que sostiene perspectivas de paz hoy es el cese al fuego que es apenas una medida temporal y frágil”.

 


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Equipo de redacción de Extrategia Medios

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