A puertas de empezar el mes de diciembre se percibe el espíritu navideño.

Las calles de la región empezaron a ser alumbradas y la mayoría de hogares están desempolvando sus adornos navideños, sin embargo, muchos de los pesebres y arboles se fabrican con plantas esenciales para los ecosistemas.

Instituciones como el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible,  el Instituto Colombiano de Derecho Ambiental y las Corporaciones Autónomas Regionales; velan por hacer cumplir la Ley 1333 de 2009 y el Art.338 del Código Penal, normas que tienen por objetivo prevenir la extracción, comercialización y uso ilegal de especies terrestres que se ven amenazadas en la temporada navideña.

El musgo, líquenes, barbas de viejo y chamizos, cumplen un papel importante en la naturaleza. Evitan la erosión del suelo, regula la humedad y producen bioenergía.

Estas plantas ayudan a que los árboles germinen en los Cerros Orientales y páramos de Cundinamarca., no son un adorno perteneciente a nuestras casas. Además, esto es un delito, según el Registro Único de Infractores Ambientales, andar por la cadena del trafico de flora recibe una sanción con multas de hasta 4.000 millones de pesos para quienes trafiquen estas especies y/o penas entre 4 y 9 años de prisión.

Foto portada de Daria Shevtsova en Pexels.

Estas plantas ayudan a que los árboles y hierbas germinen en los Cerros Orientales y páramos de Cundinamarca., no son un adorno perteneciente a nuestras casas.

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