La riqueza hídrica de Colombia es incomparable, siendo unos de los 10 países con mayores recursos de agua, sin embargo, un tercio de la población urbana del país está afectada por estrés hídrico.

Cuando se habla de estrés hídrico, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (ONUAA o FAO), se refiere a la extracción de más agua dulce de la que hay disponible.

El cambio climático y el crecimiento demográfico han afectado la disponibilidad de agua, especialmente durante las últimas dos décadas; de acuerdo con el Banco Mundial, Colombia ya está presentando síntomas de inseguridad hídrica en todo su territorio, reflejando problemas de exceso, escasez y contaminación del agua.

Por su parte, el Plan Nacional de Manejo de Aguas Residuales Municipales (PMAR) realizado por el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, a través de una de sus más recientes publicaciones, estableció cuáles son las cuencas hídricas más críticas en el país en temas de contaminación. Estas fuentes hídricas son:

  • Río Bogotá.
  • Río Chicamocha.
  • Río Medellín.
  • Río Cauca.
  • Río Suarez.

De las cuencas hídricas mencionadas, el río Bogotá es el que mayor preocupación genera, pues es la afluente más importante de la capital del país, y aunque lleva más de ocho años en proceso de descontaminación, al mes se arrojan más de 270 toneladas de material dañino y basura, esto según la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB).

A pesar de la alarmante cifra de contaminación, se espera que con las futuras: Estación Elevadora y la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), ubicadas en la vereda Canoas, se puedan tratar y descontaminar más del 70% de las aguas residuales de Bogotá.

El siguiente en la lista es el río Chicamocha, según Corporación Autónoma Regional de Boyacá (Corpoboyacá), las aguas de este río tienen diferentes grados de contaminación desde su nacimiento hasta los límites con el departamento de Santander, siendo la zona entre Tunja y Tuta (Boyacá) la más contaminada del río, incluso, las autoridades aseguran que esta agua no es apta para ningún tipo de uso.

La lista continúa con el río Medellín, el cual atraviesa la capital antioqueña y está contaminado principalmente por las acciones de empresas comerciales e industriales, siendo el sector del afluente que pasa por el puente Machado el más contaminado, mientras que en el alto de San Miguel el nivel de contaminación es mucho más bajo.

En lo que respecta al río Cauca, desde hace unos años se han identificado picos de turbiedad por encima de 10.000 unidades nefelométricas, causando problemas de erosión, deforestación y arrastre de los sedimentos en el río y sus tributarios.

La lista concluye con el río Suarez, que se origina en la laguna de Fúquene, entre los departamentos de Boyacá y Cundinamarca, y el cual presenta fallas en el acueducto del municipio de Chiquinquirá (Boyacá) por falta de causal hídrico y en época de invierno presenta inundaciones por falta de un manejo integrado entre la CAR y los municipios de San Miguel de SEMA, Simijaca, Susa y Chiquinquirá.

 Por otro lado, recientemente se conoció que la Financiera de Desarrollo Territorial S.A. (Findeter) firmó con el Banco Alemán para la Reconstrucción y el Desarrollo (KfW) un acuerdo por 1,5 millones de euros para apoyar proyectos de agua y saneamiento básico.

Respecto al acuerdo, Álvaro Berriel, director de la Agencia Regional del KfW para Colombia, comentó: “el acuerdo es una cooperación técnica para mejorar los sistemas de gestión de información, aprovechar las oportunidades de las nuevas tecnologías y mejorar las ofertas que brinda Findeter a los beneficiarios finales”.

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Según datos de la Universidad Nacional de Colombia, el país tiene una cobertura inferior al 50% en el tratamiento de aguas residuales en zonas urbanas, de hecho, para la profesora María Clara Echeverri, del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAL, la carga microbiológica de las aguas residuales del país es preocupante.

Finalmente, Martha Cristina Bustos López, profesora de la Facultas de Ingeniería de la UNAL, menciona: “la descarga de agua residual tratada o sin tratar está ocasionando un impacto que hasta ahora se está empezando a evidenciar, y este es un problema local. Los datos que generamos en esta investigación y que esperamos hacerlo con otras, son fundamentales para llegar a una evaluación del riesgo contundente en torno a esta problemática”.

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El cambio climático y el crecimiento demográfico han afectado la disponibilidad de agua, especialmente durante las últimas dos décadas, generando síntomas de inseguridad hídrica en todo el territorio nacional”.

Foto portada y otra: imágenes del río Bogotá. Autoría: Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR).

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