Bogotá puso en marcha una estrategia que redefine la intervención social en el espacio público: personas privadas de la libertad comenzaron a participar en labores comunitarias orientadas a la recuperación de entornos urbanos, en un modelo que articula inclusión, corresponsabilidad y transformación territorial.
La iniciativa, liderada por el Instituto para la Economía Social (IPES) en coordinación con el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC), dio inicio con la implementación del proyecto ‘Trabajo en el Marco de la Justicia Restaurativa’ en las Plazas Distritales de Mercado, escenarios que concentran actividad económica, identidad cultural y tránsito constante de ciudadanos.
De la sanción a la reparación: el giro hacia la justicia restaurativa
El programa, que se venía desarrollando desde hace dos años bajo la Administración Distrital del alcalde Carlos Fernando Galán Pachón, amplía ahora su alcance al intervenir directamente espacios de alta interacción social. Esta nueva fase representa un paso en la aplicación de modelos que priorizan la reparación simbólica y material del entorno como parte de los procesos de reintegración.
Desde el jueves 19 de marzo de 2026, y en el marco del programa ‘Buena Esa’, 30 personas privadas de la libertad iniciaron jornadas de mantenimiento, limpieza y embellecimiento en la Plaza Distrital de Mercado de Fontibón. Las acciones se concentran en la recuperación de la fachada y la adecuación de zonas aledañas, con el propósito de mejorar las condiciones del espacio y su percepción por parte de la ciudadanía.
Intervención directa en espacios de alto impacto ciudadano
La elección de las plazas de mercado no es aleatoria. Estos lugares representan nodos de encuentro social, comercio tradicional y memoria colectiva. La intervención busca no solo mejorar su estado físico, sino también fortalecer su papel como espacios seguros, organizados y atractivos para residentes y visitantes.
La directora del IPES, Catalina Arciniegas, explicó que la estrategia apunta a generar efectos visibles en el corto plazo, pero también transformaciones sostenidas en la relación entre ciudadanía y espacio público. “Bogotá necesita manos que aporten a su transformación.
Este modelo permite avanzar en la aplicación de la justicia restaurativa y en la recuperación de lugares que son fundamentales para la vida comunitaria”, señaló.
Impacto social y fortalecimiento del tejido comunitario
Más allá de las labores operativas, el proyecto incorpora un componente social orientado a reconstruir vínculos y promover nuevas dinámicas de convivencia. La participación en actividades comunitarias permite que las personas privadas de la libertad contribuyan activamente a la ciudad, en un ejercicio que trasciende lo punitivo y se enfoca en la reparación.
La intervención también responde a los objetivos misionales del IPES, centrados en mejorar las condiciones de quienes desarrollan actividades económicas en el espacio público, especialmente en plazas de mercado. A su vez, busca incidir en variables como la percepción de seguridad, el orden urbano y la apropiación ciudadana.
“Queremos que los ciudadanos vuelvan a las plazas, que las recorran, que reconozcan su valor cultural y comercial. Estas acciones contribuyen a recuperar entornos seguros y a dinamizar la vida en estos espacios”, agregó Arciniegas.
Un modelo que conecta inclusión, ciudad y territorio
La puesta en marcha de esta estrategia consolida un enfoque de intervención que integra políticas públicas de inclusión social, recuperación urbana y participación comunitaria. Con acciones concretas en puntos estratégicos, Bogotá avanza en la construcción de una ciudad donde la intervención social no solo atiende problemáticas, sino que también genera nuevas oportunidades de interacción y corresponsabilidad.
El proyecto en Fontibón se convierte así en el punto de partida de una línea de acción que podría replicarse en otros sectores de la ciudad, ampliando el alcance de un modelo que apuesta por la transformación desde el trabajo colectivo y la recuperación de espacios que les pertenecen a todos.

La estrategia busca mejorar seguridad, orden urbano
y apropiación ciudadana.














