La protección de las fuentes de agua que abastecen a Bogotá y a decenas de municipios de Cundinamarca comenzó a ampliarse con una nueva decisión ambiental que incorpora 350.010 hectáreas como Áreas de Importancia Estratégica para la Conservación del Recurso Hídrico, en medio de crecientes alertas por variabilidad climática, reducción de caudales y presión sobre ecosistemas de alta montaña.
La medida concentra la atención sobre territorios considerados fundamentales para garantizar el abastecimiento de agua en la capital del país y en 39 municipios de la región, especialmente en zonas donde nacen, se regulan y se conservan importantes reservas hídricas.
La extensión priorizada equivale a casi dos veces el tamaño de Bogotá y permitirá orientar inversiones relacionadas con conservación y restauración ecológica mediante mecanismos como adquisición de predios, Pagos por Servicios Ambientales y acuerdos de conservación con familias campesinas asentadas en áreas rurales estratégicas.
Páramos, humedales y bosques altoandinos entran en nueva fase de protección
La decisión fortalece la protección sobre ecosistemas sensibles como páramos, bosques altoandinos y humedales, considerados determinantes para mantener la regulación natural del agua y reducir riesgos asociados a fenómenos climáticos extremos.
Del total de hectáreas incorporadas, el 61 % está ubicado en la cuenca del río Bogotá, con incidencia directa sobre 39 municipios de Cundinamarca. El porcentaje restante se localiza en sectores estratégicos de las cuencas de los ríos Suárez, Carare-Minero y Negro, además del Páramo de Guerrero.
Las áreas priorizadas también cumplen funciones ambientales relacionadas con conectividad ecológica, conservación de biodiversidad y mitigación de impactos derivados del calentamiento global, una preocupación que ha venido creciendo en distintas regiones del departamento por posibles afectaciones al abastecimiento de agua potable.
Más del 95 % de las áreas priorizadas están en zonas rurales
Según la información oficial, el 95 % de los territorios incorporados se encuentra en zonas rurales y más del 97 % fue clasificado con prioridad alta y muy alta para conservación hídrica.
El nuevo esquema busca canalizar recursos hacia territorios donde se produce y protege el agua que abastece a millones de habitantes, reforzando acciones de preservación ambiental en municipios con importante presencia de ecosistemas estratégicos.
En paralelo, la Administración Distrital reportó que durante los últimos dos años logró duplicar el promedio anual de conservación de áreas estratégicas para la protección hídrica, alcanzando 4.420 hectáreas conservadas mediante Pagos por Servicios Ambientales.
Estas acciones se desarrollaron en 1.233 predios ubicados en municipios como Fómeque, Sesquilé, Guasca, La Calera y Guatavita, con participación de 123 familias campesinas vinculadas a procesos de conservación y restauración ambiental.
La región supera las 670 mil hectáreas priorizadas para conservación del agua
Las nuevas hectáreas incorporadas se suman a más de 320.000 hectáreas que ya habían sido priorizadas para conservación hídrica entre 2018 y 2022. Con ello, el territorio destinado a protección del agua y de ecosistemas asociados supera las 670.000 hectáreas en Bogotá y Cundinamarca.
La resolución conjunta recibió el aval del Consejo Estratégico de la Cuenca Hidrográfica del río Bogotá, fortaleciendo la articulación institucional entre entidades ambientales, la Gobernación de Cundinamarca y administraciones municipales de la región.
La secretaria distrital de Ambiente, Adriana Soto Carreño, afirmó que la decisión permitirá orientar inversiones ambientales hacia territorios donde se requiere fortalecer la conservación de predios estratégicos, restaurar ecosistemas y consolidar acuerdos con comunidades campesinas encargadas del cuidado de zonas donde nace y se protege el agua.
Por su parte, el director general de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), Alfred Ignacio Ballesteros Alarcón, aseguró que la articulación institucional permitirá reforzar medidas de prevención y adaptación frente a la variabilidad climática y posibles disminuciones en la oferta hídrica.
Crece la preocupación por el futuro del abastecimiento de agua en la región
La nueva estrategia ambiental se conoce en un contexto marcado por advertencias sobre los efectos de fenómenos climáticos que podrían afectar embalses, nacimientos de agua y ecosistemas de alta montaña en el centro del país.
Autoridades ambientales y expertos han insistido en la necesidad de acelerar medidas de conservación en territorios rurales y zonas de páramo para reducir riesgos asociados a sequías, deterioro de cuencas y presión urbana sobre ecosistemas estratégicos.
La ampliación de áreas priorizadas para conservación hídrica busca consolidar una barrera ambiental alrededor de territorios considerados fundamentales para garantizar el suministro de agua de millones de personas en Bogotá y Cundinamarca durante las próximas décadas.
Resolución Conjunta entre la Secretaría Distrital de Ambiente
y la CAR Cundinamarca.













