Minería urbana: la UNAL propone convertir la Línea 1 del Metro de Bogotá en el primer laboratorio del país

Una investigación de la Universidad Nacional de Colombia identificó que la construcción de la Línea 1 del Metro de Bogotá movilizará 8,51 millones de toneladas de materiales, lo que abre la posibilidad de reincorporar concreto, tierras y agregados a nuevas obras de infraestructura en lugar de tratarlos como escombros.

Imagen del Metro de Bogotá. Foto: EMB.
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La construcción de la Línea 1 del Metro de Bogotá, que hoy registra un avance del 77,53 %, moviliza cerca de 8,51 millones de toneladas de materiales, un volumen equivalente al peso de más de 850 torres Eiffel. Esa magnitud llevó a la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) a plantear que la obra puede convertirse en el primer laboratorio del país para aplicar minería urbana, es decir, la planificación desde el diseño y la construcción de un proyecto para recuperar y reutilizar los materiales que este genera, en lugar de disponerlos como residuos.

La investigación estuvo a cargo de Andrea Sandoval Santos, magíster en Medio Ambiente y Desarrollo de la UNAL, quien revisó los Planes de Manejo Ambiental, los Planes de Implementación de Obra y otros documentos de la Empresa Metro de Bogotá para establecer qué materiales ingresan a la construcción, en qué volúmenes y cuál es su destino una vez finaliza cada etapa del proyecto.

¿Qué es la minería urbana y en qué se diferencia del reciclaje tradicional?

A diferencia del reciclaje convencional, que actúa sobre los residuos ya generados, la minería urbana planifica la recuperación de los materiales desde el diseño mismo del proyecto. Esto permite identificar con antelación qué recursos quedarán disponibles como una reserva para la ciudad, en qué lugares estarán ubicados, qué valor tendrán al terminar la obra y de qué manera podrían reincorporarse a procesos constructivos e industriales posteriores. El objetivo es reducir tanto la extracción de materias primas nuevas como la generación de residuos.

¿Cuántos materiales moviliza la obra y de qué tipo son?

De las 8,51 millones de toneladas de materiales que movilizará la construcción de la Línea 1, 4,64 millones corresponden a rellenos y material de excavación, y 3,54 millones a concreto. Según el estudio, estos recursos podrían reutilizarse en rellenos estructurales, estabilización de suelos y en la elaboración de nuevos concretos, entre otras aplicaciones, en vez de convertirse en escombros al final de la obra.

El material de excavación es, además, el principal flujo de residuos en la etapa inicial del proyecto: representa el 85 % de los residuos de construcción y demolición generados hasta ahora. De acuerdo con la investigación, esas tierras podrían destinarse a rellenos estructurales y procesos de estabilización de suelos, siempre que cumplan con las características físicas, químicas y normas técnicas exigidas para cada uso, en lugar de terminar en sitios de disposición final.

¿Qué tanto se está reutilizando actualmente?

El estudio encontró que, hasta el momento, solo el 2,96 % del material ha sido reutilizado in situ. Esta cifra evidencia el margen que existe para fortalecer las estrategias de minería urbana en el proyecto y avanzar hacia el cumplimiento de las metas de aprovechamiento establecidas para este tipo de obras.

¿Cuál es el principal obstáculo para aprovechar estos materiales?

Según la investigación, el desafío central no es la disponibilidad de materiales, sino la forma en que se gestionan. Aunque existe un marco normativo para el manejo de los residuos de construcción y demolición, este se enfoca en verificar el cumplimiento de metas de aprovechamiento y disposición, pero no genera incentivos claros para reincorporar esos materiales a nuevos proyectos.

Sandoval Santos señala que la gestión actual responde, en buena parte, a una lógica de cumplimiento normativo orientada a evitar sanciones o alcanzar un porcentaje exigido por la autoridad ambiental, más que a aprovechar los materiales como fuente de materias primas. Por esa razón, la investigadora sostiene que la transición hacia un modelo de minería urbana no depende únicamente de contar con tecnologías para reciclar concreto, asfalto o materiales pétreos, sino también de ajustar la regulación, fortalecer los mercados de materiales recuperados y articular a entidades públicas, constructoras, gestores de residuos y comunidades.

¿Existen experiencias similares en otros países?

Sí. Un caso de referencia es el Túnel de Base del Brennero, entre Austria e Italia, que será el túnel ferroviario subterráneo más largo del mundo. Allí, cerca del 30 % del material excavado se reincorpora a la misma obra como agregado para concreto y revestimientos estructurales. Este antecedente muestra que los materiales de excavación pueden dejar de considerarse un pasivo ambiental para convertirse en una fuente de materias primas para la propia infraestructura.

Con base en esa experiencia, la investigadora plantea que Colombia debería incorporar la minería urbana desde la
etapa de planeación de las próximas grandes obras.