El Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella, a través de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), estableció como prioridad la ALO Sur dentro de un plan de siete megaproyectos viales que busca reactivar en el país. La medida, conocida esta semana, se enmarca en la estrategia de infraestructura que la actual administración impulsa desde su llegada al poder en agosto de 2026.
La obra, que conectará a Bogotá con los municipios de la Sabana occidental y sur, permanece en etapa preoperativa desde la firma del acta de inicio en julio de 2022. Para destrabarla, la ANI trabajará de manera conjunta con el Distrito de Bogotá, la Gobernación de Cundinamarca y el Instituto de Infraestructura y Concesiones de Cundinamarca (ICCU), con el fin de resolver los trámites pendientes que han frenado el avance de las obras durante los últimos cuatro años.
¿Qué es la ALO Sur y qué problema busca resolver?
La Avenida Longitudinal de Occidente, tramo Sur, es un proyecto vial concebido para crear una nueva ruta entre la Sabana y Bogotá, articulada con un corredor ya existente en cercanías al peaje de Chusacá. Su objetivo central es ofrecer una alternativa de desplazamiento para quienes se mueven entre la capital y los municipios del sur y occidente de Cundinamarca, sin depender exclusivamente de la Autopista Sur.
Esta última vía concentra buena parte del tráfico de entrada y salida de Bogotá hacia esa zona del departamento, lo que ha generado congestión crónica en horas pico. La nueva conexión busca precisamente aliviar esa presión, distribuyendo el flujo vehicular entre dos corredores en lugar de uno solo.
¿Qué trámites frenan actualmente el proyecto?
El principal obstáculo identificado por la ANI es el traslado de redes de servicios que interfieren con el trazado de la obra. Para resolverlo, la entidad suscribirá convenios específicos con el Distrito de Bogotá, un paso necesario antes de que las cuadrillas puedan continuar con las actividades previstas en el corredor.
Un segundo frente de gestión corresponde a la intersección Canoas, uno de los puntos críticos del diseño vial. Allí, la ANI deberá obtener el permiso de construcción por parte de la Gobernación de Cundinamarca y del ICCU, entidad departamental encargada de la infraestructura vial en la región.
¿Por qué el proyecto lleva cuatro años sin avanzar?
Aunque el acta de inicio de la ALO Sur data de julio de 2022, la obra no ha superado la fase preoperativa, la etapa previa a la construcción física en la que se resuelven permisos, licencias y acuerdos interinstitucionales. La nueva hoja de ruta de la ANI apunta directamente a superar esos cuellos de botella administrativos, antes que a modificar el diseño o el alcance de la obra.
La coordinación entre las tres entidades (ANI, Distrito de Bogotá y Gobernación de Cundinamarca) será el factor determinante para que el proyecto pueda pasar de la etapa de trámites a la de ejecución de obras.
Como prioridad la ALO Sur dentro de un plan de siete megaproyectos viales que busca reactivar en el país.












