Frente a los desafíos que plantea la creciente demanda de agua y los efectos de la variabilidad climática, Cundinamarca puso en marcha un proyecto que busca identificar nuevas reservas de agua subterránea para fortalecer el abastecimiento en varios municipios de la Sabana y otras zonas estratégicas del departamento.
La iniciativa se desarrolla mediante el convenio interadministrativo SBV-CD-CVI-106-2025, suscrito entre la Secretaría del Bienestar Verde, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y Empresas Públicas de Cundinamarca (EPC), con una inversión inicial superior a los 12.240 millones de pesos y un plazo de ejecución de 24 meses.
El objetivo es determinar el potencial de los acuíferos existentes en el territorio y establecer nuevas alternativas de suministro que contribuyan a garantizar la disponibilidad del recurso para las comunidades, especialmente en un contexto marcado por el crecimiento poblacional y la presión cada vez mayor sobre las fuentes superficiales.
Pozos, estudios y exploración en 16 municipios
Las actividades previstas se ejecutarán en Sesquilé, Tocancipá, Sopó, Cajicá, Chía, Gachancipá, Cota, Tabio, Funza, Madrid, Facatativá, Mosquera, Bojacá, El Rosal, Zipacón y La Calera.

El proyecto contempla la perforación de pozos exploratorios, pruebas hidráulicas, análisis de calidad del agua y estudios hidrogeológicos especializados que permitirán establecer la disponibilidad del recurso, sus características y las condiciones necesarias para su aprovechamiento en el suministro de agua potable.
Los resultados obtenidos servirán de soporte para futuras decisiones relacionadas con infraestructura hídrica, captación y distribución, con el propósito de ampliar las alternativas de abastecimiento para la población.
Facatativá lidera los avances de exploración
Uno de los progresos más relevantes se registra en Facatativá, donde ya se desarrollan trabajos de perforación en el primer punto de exploración definido dentro del convenio.
Según el reporte técnico más reciente, las labores han alcanzado una profundidad de 323 metros de los 600 proyectados, mientras continúan las actividades necesarias para avanzar en la caracterización del subsuelo y la identificación de posibles reservas de agua.
De manera paralela, las entidades responsables adelantan los trámites y procedimientos requeridos para habilitar nuevos puntos de exploración en otros municipios beneficiados por el proyecto.
Continúan permisos y estudios técnicos
Actualmente, los informes hidrológicos de Sopó y Funza se encuentran en proceso de ajuste ante la autoridad ambiental. Asimismo, avanzan las evaluaciones prediales necesarias para futuras intervenciones en Mosquera y Tenjo.
En el caso de Cajicá, ya fue radicada ante la CAR la solicitud del permiso de exploración, requisito indispensable para dar inicio a las actividades contempladas en esa jurisdicción.
Con esta estrategia, Cundinamarca busca fortalecer su seguridad hídrica y ampliar las opciones de abastecimiento para enfrentar escenarios de escasez, garantizando una gestión más sostenible y eficiente de los recursos hídricos disponibles para las próximas décadas.

El proyecto busca fortalecer la seguridad hídrica y reducir la presión sobre las fuentes superficiales de agua.












