Los jóvenes universitarios siguen concentrando el consumo de sustancias psicoactivas en Colombia, un fenómeno advertido por el Ministerio de Justicia y del Derecho en 2022 y que, en 2026, es retomado con nuevo estudio por la Universidad Nacional, a partir de análisis realizados en entornos académicos.
El proyecto ‘ConsumaConciencia’, liderado por el Departamento de Farmacia de esa institución, ha permitido identificar qué tipo de sustancias circulan en campus universitarios y bajo qué condiciones se consumen. A través de muestras entregadas voluntariamente por estudiantes y encuestas detalladas, la iniciativa busca reducir riesgos y ofrecer información clara sobre los efectos reales.
¿Qué están consumiendo los universitarios en Colombia?
El cannabis continúa siendo la sustancia más frecuente entre los jóvenes analizados. De acuerdo con las muestras recolectadas, este tipo de droga aparece con mayor regularidad, aunque con diferencias importantes en su calidad.
Los estudios han identificado productos degradados o manipulados, algunos incluso con presencia de bacterias perjudiciales. Estas condiciones, que no son visibles para el consumidor, representan un riesgo adicional que suele pasar desapercibido.
¿Por qué preocupa la concentración de THC?
Uno de los principales hallazgos está en la potencia del cannabis. En varias muestras se detectaron concentraciones elevadas de tetrahidrocannabinol (THC), el componente psicoactivo que altera la percepción.
Según los análisis, se han encontrado niveles entre el 20 % y el 25 %, considerados altos o extremadamente altos. Este factor incrementa la probabilidad de efectos adversos y complica el panorama frente al consumo frecuente.
¿Qué otras sustancias están presentes en el consumo?
La cocaína ocupa el segundo lugar entre las sustancias identificadas. Aunque en algunos casos ha aumentado su pureza, también se ha evidenciado la presencia de adulterantes como el levamisol, un compuesto de uso veterinario que puede generar afectaciones graves en la salud.
En tercer lugar, aparecen las drogas sintéticas, con sustancias como el NBOMe, un alucinógeno de alta potencia cuyos efectos pueden extenderse durante varias horas. De acuerdo con los investigadores, este tipo de compuestos ya ha sido asociado a muertes en el país.
¿Han cambiado los patrones de consumo en los últimos años?
Los datos recopilados muestran un aumento en el uso de drogas sintéticas entre 2016 y 2024, pasando del 16 % al 33 %. Este crecimiento evidencia una transformación en las preferencias de consumo y en la disponibilidad de nuevas sustancias.
Aunque muchos jóvenes aseguran conocer los efectos de estas drogas, los análisis indican que no siempre identifican su composición real, lo que eleva el riesgo toxicológico.
¿Qué propone el proyecto para reducir riesgos?
La iniciativa promueve la implementación de pruebas rápidas de identificación, conocidas como drug checking, que permiten analizar las sustancias antes de su consumo y advertir sobre posibles adulterantes o concentraciones peligrosas.
Además, plantea fortalecer los sistemas de alerta temprana, con el objetivo de detectar la circulación de nuevas drogas y prevenir consecuencias graves en la población joven.
“El fenómeno no solo se mantiene, sino que incorpora
sustancias más potentes y de composición incierta.












