Cuper y el Aguila
Medio ambiente

Una joven águila regresa sana y salva a su hábitat en las cumbres salinas gracias a Cupertino

Con lágrimas en los ojos, voz entrecortada, y con la satisfacción de haberla ayudado para que no muriera, este campesino se despidió del ave rapaz, a quien llamó ‘Hermosura’.

 


ZIPAQUIRÁ, CUNDINAMARCA.

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Por: Luis Alfonso Martínez Correa.

Con la nostalgia, pero con la alegría de permitir nuevamente el vuelo de un águila de aproximadamente tres meses de nacida, que había sido encontrada herida y con hipotermia una semana atrás, Cupertino Gutiérrez Jiménez, el pasado jueves 21 de junio se despidió de esta ave rapaz, con lágrimas en sus ojos, la voz entrecortada, “pero con la satisfacción de haber ayudado a un animalito para que no muriera”, como lo expresa este campesino del sector Los Pinos de la Vereda San Jorge en los altos cerros del municipio de Zipaquirá.

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No es la primera vez que este amigo de la naturaleza, de 49 años de edad, realiza estas buenas acciones, ya que, como un verdadero guardián y amigo de la naturaleza, especialmente de la fauna de la región, dedica gran espacio de su tiempo a ayudar, al cuidado y bienestar de animales que muchas veces encuentra heridos, con algunas necesidades o simplemente deambulando, o buscando alimento.

Vecinos y familiares sabiendo que en Cupertino encuentran a ese protector y cuidador transitorio de animales que sufren inconvenientes, y motivados por el amor y cariño especial que les demuestra, lo buscan para informarle de alguno o algunos que encuentran sufriendo, e incluso se los llevan hasta su casa o lugar de trabajo, quien no le importa interrumpir sus quehaceres o labores agrícolas, para dedicarse de inmediato al cuidado y atención del paciente animal.

El cuidador de animales, como le dicen cariñosamente sus amigos, desde hace varios años se ha dedicado especialmente a aves, perros, y gatos con dificultades, procurando atenderlos, aliviarlos y alimentarlos hasta que cuando estén totalmente recuperados, y realizando un ceremonial especial los deja partir para que regresen nuevamente a su ambiente natural. Cuando encuentra o le llevan a alguno con graves complicaciones, no le importa trasladarse con su paciente hasta alguna veterinaria del centro de Zipaquirá, para que le ayuden a salvarle la vida y poder regresarlo, ya recuperado al lugar donde lo encontró.

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El aguila Entumida 5

Un águila herida y emparamada

Gutiérrez Jiménez se percató a los lejos de una joven águila emparamada, estaba sobre unas cuerdas de la red eléctrica, pero no identificándola al primer momento, creyó que era alguna paloma, pero al mismo tiempo pensó que era muy grande para serlo. Sin embargo, cobijado con una ruana, un viejo impermeable, blue jean de overol, y botas pantaneras, siguió rápido su camino a casa, eran los últimos instantes de la tarde de un frío y muy fuerte lluvioso día de ese miercoles 13, en la segunda semana de junio.

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Al otro día, como de costumbre, salió temprano aprovechando los primeros rayos del sol, pero más adelante, venía su sobrino Fredy Gutiérrez, un niño de 14 años de edad, quien desde la distancia algo le decía que no lograba percibir, hasta que acercándose entendió que había un animal, al parecer un águila que se estaba muriendo sobre uno de los campos. Al instante se acercaron con mucha prudencia, y al verla totalmente decaída y herida, con una manta la recogieron y la llevaron hasta el solar de la casa del campesino. Allí le brindaron los primeros auxilios; inicialmente le brindaron abrigo y con total prevención le dieron masajes en las alas y en las piernas con la esperanza de aliviar pronto sus golpes. “Efectivamente era el águila que la tarde anterior había divisado sobre las cuerdas eléctricas”, pensó el campesino.

Le dedicó mucho tiempo, el cuidador de animales le organizó una cómoda jaula para tenerla allí mientras se recuperaba, la llamó Hermosura, le dio carne desmenuzada de res y de pollo. “al principio no recibía nada, pero finalmente empezó a tomarnos confianza y empezó a comer”, manifestó Gutiérrez Jiménez. Agregó que, “días después empezó a desplegar sus alas y a dar chillidos como diciendo que se quería ir, eso entendimos, pero por si las dudas, la dejamos dos días más.

Son pocas las águilas que habitan este sector, no pasan de seis, por lo menos las que han identificado cuando sobrevuelan esta región.

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La nostalgia de la despedida

Cupertino es padre y madre cabeza de hogar, vive con sus hijos Marco Antonio y Gloria Estefanía, quienes están terminando sus estudios secundarios y le ayudan en sus quehaceres. Lo quieren mucho y lo apoyan decididamente en estas causas solidarias con la naturaleza, pero no pudieron acompañarlo en la liberación del águila, sí lo hicieron algunos vecinos quienes, uniéndose en este adiós, lo fotografiaron y grabaron un improvisado video en un celular como testigo de este especial acontecimiento.

Esa tarde no lluviosa del 21 de junio, con mucha cautela, Cupertino se dirigió hasta la jaula, se colocó unos guantes de carnaza, no decía nada… con cuidado abrió esta improvisada sala de enfermería, tomó al águila en sus manos; el ave empezó a chillar fuertemente como si entendiera que había llegado la hora de volver a surcar los horizontes. Su cuidador la llevó a campo abierto y allí con su voz aguda, entrecortada y con lágrimas en los ojos, como un padre amoroso que ve partir a uno de sus hijos, con especial cariño le dio algunos consejos y la despidió: “Hermosura, te vas a ir muy juiciosa, ya estás totalmente recuperada, te vas a buscar a tus compañeritos en los cerros… vete, vete a ver… vuela…”, y el agila después de expresar chillidos como de agradecimiento, mirando a los ojos de Cupertino desplegó sus alas y voló, voló rápidamente, inicialmente a un árbol cercano, desde allí lanzó nuevos chillidos de despedida y como haciéndole caso a su cuidador se perdió en la inmensidad, rumbo a las cumbres salinas a buscar a sus compañeritos.

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“Su cuidador la llevó a campo abierto y allí con su voz aguda, entrecortada, como un padre que se despide de uno de sus hijos, con especial cariño le dio algunos consejos y la despidió”.

Publicado por Los Cerros DEL Zipa en Martes, 26 de junio de 2018

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