El Gobierno Nacional expidió el Decreto 380 de 2026, mediante el cual el Ministerio de Salud y Protección Social establece la obligatoriedad de enriquecer con micronutrientes tres insumos de consumo diario en el país: el arroz, la harina de trigo y la harina de maíz. La medida, publicada el 23 de abril de 2026, tiene alcance sobre productos derivados de estos ingredientes, entre ellos el pan y las arepas, presentes en la dieta de la gran mayoría de hogares colombianos.
La norma actualiza una regulación con más de 30 años de antigüedad y responde a indicadores de salud pública que muestran brechas nutricionales persistentes en la población.
Según cifras que sustentaron la expedición del decreto, el 36 % de los niños en edad preescolar presenta deficiencia de zinc y el 44,5 % de las mujeres gestantes sufre anemia por falta de hierro, dos condiciones asociadas a problemas en el desarrollo infantil, el rendimiento escolar y la productividad laboral.
¿Qué cambiará exactamente en el arroz, el pan y las arepas en Colombia?
Los tres alimentos recibirán vitaminas y minerales añadidos durante su proceso de producción industrial. El decreto establece que los micronutrientes deben incorporarse bajo estándares técnicos con metodologías reconocidas internacionalmente, que determinan tanto los niveles seguros de adición como los compuestos de mayor absorción por el organismo. La medida no implica cambios en el sabor, el olor ni la apariencia de los productos, y se articula con otros programas nutricionales para evitar excesos en el consumo de ciertos minerales o vitaminas.
Para el consumidor, el ajuste será completamente transparente: los alimentos llegarán a la mesa con su presentación habitual, pero con un perfil nutricional mejorado. El Ministerio de Salud señaló que la intervención busca que las personas reciban nutrientes esenciales sin necesidad de modificar sus hábitos alimenticios.
¿Cuál es el impacto nutricional proyectado por el Gobierno?
El Análisis de Impacto Normativo elaborado por el Ministerio estima que la medida podría cubrir hasta el 68 % del requerimiento de zinc en mujeres gestantes, satisfacer el 84 % de las necesidades de hierro en adultos y aportar el 40 % de la vitamina B2 en adolescentes. Estos porcentajes, de concretarse, representarían una reducción significativa en enfermedades asociadas a deficiencias nutricionales, con efectos esperados también sobre el sistema de salud.
Desde el punto de vista normativo, el decreto se enmarca en la Ley Estatutaria de Salud, el Plan Decenal de Salud Pública 2022–2031 y la política de seguridad alimentaria y nutricional del país. También contribuye al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular en las metas de hambre cero y bienestar.
¿Qué costo tendrá esta medida para la industria alimentaria?
El impacto estimado sobre los costos de producción de la industria se ubica entre el 0,3 % y el 2,5 %, una variación que el propio decreto califica como proporcionalmente baja frente a los beneficios proyectados en salud pública.
La medida ha sido adoptada en más de 80 países, y la
evidencia internacional disponible respalda su eficiencia como intervención nutricional de bajo costo
y amplio alcance poblacional.











