la maldicion de la bts
Opinión

La maldición de la BTS

Por: Octavio Quintero / El Satélite

Un poderoso arenero de Gachancipá, en las goteras al norte de Bogotá, Luis Prieto, ha logrado cambiar el trazo de la variante de la BTS, doble calzada Briceño-Tunja-Sogamoso, trazada inicialmente en línea recta sobre su predio, por una curva que arrasa 5 viviendas rurales con una población de 30 personas que resultan desplazadas entre niños, adultos y ancianos, y aún discapacitados.

Es el último y triste episodio de una doble calzada, BTS, a cargo de un concesionario, Solarte y Solarte, que en 12 años de haber iniciado obras no ha podido resolver su paso por Tocancipá y Gachancipá, no obstante mantener en producción continua un peaje de primera categoría en el sitio denominado “El Roble”, cobrándole a los usuarios un servicio que no presta a cabalidad en ese tramo.

Es una maldición esta BTS, a cuenta de la cual, muchas familias, el desplazamiento de su vivienda tradicional, numerosos accidentes y muertos sobre la vía, es la cuota de sufrimiento y sangre de un par de poblaciones de las que podría decirse que su desgracia resulta ser la consecuencia de existir tan pegadas a Bogotá y tan lejos de Dios.

Es una pieza real de “Las mil y una noches”, contar esta historia de nunca acabar. El último episodio parecía ser el triunfo del actual alcalde de Gachancipá, Nicolás Gómez, que logró suscribir hace un año largo “otro sí” con la Agencia Nacional de Infraestructura, ANI, para que la BTS no arrasara el frente de su población y se desviara desde el sitio conocido como “Las Gallineras”, pisando la primera cuadra urbana del pueblo, saliendo al sitio “Las Maderas”, ya cerca al peaje de El Roble.

Todo allí quedó tan tranquilo. El alcalde consumió horas y horas en el canal local de TV socializando su triunfo, a fe, un logro que sus antecesores no habían podido o, quizás, no habían querido. Es decir, el alcalde conoce el tema “al dedillo”, como dice el docto vulgo… Y sin embargo, cuando se descubre que el trazado inicial de la variante se cambia por una curva para no tocar el predio de este poderoso depredador del medio ambiente entre Tocancipá y Gachancipá, el señor alcalde responde con enorme cinismo ante el mismo canal de TV local que le ha visto perorar horas y horas sobre la BTS que “si me hubieran avisado que se iba hablar de la variante hubiera venido preparado”, y se salió del programa.

Es un ovillo este tema, que, sin embargo, ya está desenredado al oído de la gente en una síntesis que para los no familiarizados con el asunto se puede resolver en un par de puntos: 1). El poderoso arenero predador de quien se habla, es el padrino político y económico del alcalde y, 2). Supuestamente, siguiendo instrucciones de su padrino, el alcalde influye para que se haga la curva al tocar el predio de su mecenas, pasando por encima de las casas de esta gente humilde que, muy seguramente, votaron en las pasadas elecciones por este alcalde que ahora se lava las manos como Pilatos ante la comunidad que le reclama una explicación, con el cuento ese de que no iba preparado…

Si finalmente el poderoso arenero se sale con la suya, queda demostrado en este episodio que se repite como calco en todo este país, que no vale luchar democráticamente por los derechos de la gente. Esta comunidad afectada, ha tocado todas las puertas… En su misma versión, suministrada a El Satélite, se relata:
… Nos dirigimos a la ANI. El 20 de mayo de 2015, asistimos las familias afectadas, acompañados de la Personera Municipal, doctora Karen Milena León Aroca; doctora Patricia Bernal (quien apenas saluda y se va); los ingenieros de la Interventoría Diego, Alba, un doctor de la ANI de trabajo social, William y otro… Los Ingenieros nos muestran otro plano, diseño totalmente diferente. Cuando la personera dice que ese no es y que los que entregaron a la Alcaldía eran diferentes y que ahora teníamos 3 diferentes, surge la necesidad de una reunión para aclarar cuál es el verdadero…

En la nueva reunión se pide una explicación técnica del porqué del cambio de una RECTA sobre el potrero de pastoreo por una CURVA sobre las viviendas, supuestamente para construir más adelante un plan de Vivienda de Interés Prioritario, VIP, … son los comentarios. Esa suposición no tuvo respuesta. Todo el mundo se quedó callado. Solo decían que no se puede porque bla-bla-bla, blablablá…
Les pedimos que hiciéramos un recorrido, estábamos a 60 metros del nuevo trazado en discusión, y no quisieron… Y la reunión terminó sin una respuesta razonable del por qué iban a tumbar nuestras casas sin tocar el potrero aledaño.

La comunidad apoya a las familias desplazadas a través de un derecho de petición que se pasó con 444 firmas a la Alcaldía, la ANI, la ANLA, Medio Ambiente, la Interventoría del Proyecto, el Concejo de Gachancipá, al procurador Jaime Ordoñez, la Procuraduría de Zipaquirá y a la Concesionaria Solarte y Solarte, entre otros… Nadie les ha dado una razón convincente. Todos le sacan el cuerpo, como instruidos por alguien.
¿Qué más se le exige a esta gente en defensa de su derecho a la vivienda digna para que, por lo demás, se aplique el principio que rige en estos casos sobre acogerse al trazado de menor afectación social que fue el mismo principio que invocó el alcalde (abogado de profesión) para lograr el cambio del trazado por el frente de la población?

En un país como Colombia, cuyo régimen está acostumbrado a pasar por encima de los más débiles, solo las acciones de hecho han logrado detener su marcha como, por ejemplo, la que emprendieron los habitantes de Santander en Santurbán o los pobladores de Sabana de Torres y los campesinos con ese “tal paro” que no veía el gobierno; y, recientemente, la inédita marcha a pie de los pensionados entre Cali y Bogotá reclamando equidad y dignidad en su trato con el gobierno.

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Es viable, lo contempla la Constitución, acudir a la “desobediencia civil” cuando el gobierno se empecina en maltratar sin razón, sin justificación y a veces con sevicia a la gente de escasos recursos económicos y con poca o ninguna influencia política que, no obstante, mantiene inalienable su derecho social y lo reclama con fuerza como en este caso las 5 familias de Gachancipá que se resisten al desplazamiento de sus tradicionales viviendas.

“Si finalmente el poderoso arenero se sale con la suya, queda demostrado en este episodio que se repite como calco en todo este país, que no vale luchar democráticamente por los derechos de la gente. Esta comunidad afectada, ha tocado todas las puertas…”.

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Equipo de redacción de Extrategia Medios

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