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El Bogotazo, 74 años

¡Extra!, ¡Extra!, ¡Ultima hora!, ¡Acaba de ser asesinado el doctor Jorge Eliécer Gaitán!; estas alarmantes exclamaciones se escuchaban en el centro de Bogotá hace 74 años. El 9 de abril de 1948 un agente de la policía, vestido de civil, disparó tres veces su revólver sobre el cuerpo de Jorge Eliécer Gaitán, sin embargo, Plinio Mendoza Neira, Jorge Padilla y Alejandro Vallejo, – compañeros de Gaitán – lo trasladaron a la Clínica Central de Bogotá, donde el cuerpo médico realizó infructuosos esfuerzos por salvar la vida del líder político.

¡Este crimen oficial no puede quedar impune!, ¡El pueblo tiene que vengar a su caudillo!, ¡Hombres y mujeres liberales: ¡A las armas! ¡A los cuarteles! ¡A las ferreterías! ¡La policía liberal está con el pueblo! ¡Viva el partido liberal!, replicaban los locutores de todas las emisoras capitalinas, invitando a los militantes del partido liberal a la defensa de este crimen.

 

Los habitantes de los barrios Egipto, La Peña y El Carmen, armados en machetes, palos y piedras, ascendían al centro de la ciudad, luciendo lazos rojos en las gorras, mientras coreaban himnos de lucha. Para todos ellos, Jorge Eliécer Gaitán, representaba el deseo de cambiar los estatutos políticos de un gobierno que no estuviese ligado a la supremacía de las élites y dar voz a los pertenecientes a la clase baja del país, a él sin importar el rol que cumpliese promovía la importancia de los derechos humanos, la educación, la cultura, de hecho, fue reconocido durante su mandato en la Alcaldía de Bogotá en 1936 por realizar campañas sociales, obras públicas y encuentros culturales, pregonando frases como:

“Yo no soy un hombre soy un pueblo, y el pueblo es mayor que sus dirigentes”.

 

 

En el ambiente de aquel 9 de abril se respiraba un dolor inmenso, la muerte de una admiración sin límites, el incontenible cólera, la agobiante sensación que deja el fracaso, y por supuesto un ardiente deseo de venganza. Pues en las plazas públicas no se escucharía nuevamente:

“Queremos ser cerebros iluminados y ardidos por el fuego de nuestro corazón”.

 

¡Con el Bogotazo, todo en Colombia cambio!

Entre el saqueo a los establecimientos comerciales, el incendio de los edificios públicos y privados, las personas matarse entre sí en la disputa del motín, los habitantes del centro de la ciudad se transformaron y quienes vivían en la Avenida Jiménez y la carrera séptima, decidieron emigrar hacia el norte de la ciudad, fundado los barrios comprendidos entre Chapinero y Calle 100.

De esta manera, en ese 9 de abril también se dio al paso más impactante en la sociedad colombiana; la mentalidad de la clase obrera de Bogotá se transformó de la sumisión a la revolución., los ideales de Gaitán se perpetraron. La lucha entre los partidos Conservadores y Liberales, pasó a ser la lucha entre guerrillas contra el Estado.

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El libro ‘Al Pueblo Nunca Le Toca’ de Álvaro Salom Becerra, habla sobre el Bogotazo y la violencia que desencadenó, señalando:
¿Cuántos hijos del pueblo murieron el 9 de abril? Nunca se supo. Como no se había jamás cuántos perecieron en las batallas de la independencia, en las guerras civiles del siglo pasado, en la Zona Bananera, en la violencia liberal del 32, en la conservadora del 47 al 53, en la Plaza de Toros, en los sucesos del 14 de septiembre de 1977”.

 

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