Colombia mantiene su posición como el segundo mayor exportador de flores del mundo, solo superado por los Países Bajos. Detrás de ese lugar no hay una casualidad, sino una operación sostenida que articula al Estado, los productores, la logística aérea y los mercados internacionales para garantizar que cada tallo llegue fresco, a tiempo y bajo estrictos estándares de calidad.
El más reciente balance fue presentado por la ministra de Comercio, Industria y Turismo, Diana Marcela Morales Rojas, durante el cierre de la temporada del Día de las Madres, uno de los momentos de mayor presión operativa para la floricultura colombiana, cuando se concentra buena parte de los envíos hacia Estados Unidos y otros destinos estratégicos.
La funcionaria subrayó que el Gobierno, en alianza con Asocolflores, impulsa el ‘Plan Pétalo’, una estrategia diseñada para fortalecer la exportación de flores mediante la facilitación del comercio, la coordinación logística y la implementación de protocolos de seguridad con autoridades nacionales.
“Llevamos la biodiversidad, la calidad y el trabajo del campo colombiano a los mercados más exigentes. La articulación entre lo público y lo privado permite que las flores lleguen en condiciones óptimas”, afirmó la ministra.
Un engranaje logístico que opera contra el tiempo
Cada flor que sale del país atraviesa una cadena logística compleja, donde el tiempo es un factor determinante. Desde los cultivos hasta los centros de acopio, y de allí a los aviones de carga, el proceso exige sincronización milimétrica.
Laura Valdivieso Jiménez, presidenta de Asocolflores, explicó que esta operación involucra a múltiples actores, entre ellos autoridades de control como la Policía Antinarcóticos, operadores logísticos, aerolíneas y empresas exportadoras. El objetivo es uno solo: asegurar que el producto conserve su frescura y cumpla con los requisitos sanitarios y comerciales de los países de destino.
En ese circuito, el transporte aéreo es decisivo. Angela María Orozco Gómez, vicepresidenta de Asuntos Corporativos de Avianca, informó que la compañía movilizó 21.300 toneladas de flores durante la temporada de madres, una cifra que refleja la magnitud de la operación en un contexto global exigente.
Más que exportaciones: empleo, territorio y equidad
La floricultura se ha consolidado como uno de los sectores más representativos del comercio exterior no minero-energético. En 2025, Colombia exportó más de 344.000 toneladas de flores, con ingresos por US$2.439,5 millones.
Sin embargo, el impacto trasciende las cifras. Esta industria genera alrededor de 240.000 empleos directos e indirectos, con una participación femenina cercana al 60 %. Muchas de estas mujeres son cabeza de hogar, lo que convierte al sector en un motor de inclusión y sostenibilidad social en zonas rurales.
A esto se suma la diversidad productiva: más de 1.600 variedades de flores —rosas, claveles, crisantemos y hortensias, entre otras— hacen parte de la oferta exportadora, posicionando al país como un proveedor confiable en los mercados internacionales.
Estados Unidos lidera la demanda y se amplían los destinos
El mercado estadounidense continúa siendo el principal receptor de flores colombianas, con cerca del 77 % de participación. Esto significa que aproximadamente ocho de cada diez flores que se venden en ese país provienen de Colombia.
Otros destinos relevantes incluyen Países Bajos (4 %), Reino Unido (3 %), Japón (3 %) y Canadá (3 %), mientras que el 10 % restante se distribuye en nuevos mercados, lo que evidencia un proceso de expansión internacional progresiva.
El Dorado, eje de la operación aérea
El soporte logístico de esta industria se concentra en el transporte aéreo. El 94 % de las exportaciones se moviliza por esta vía, con el Aeropuerto Internacional El Dorado como principal plataforma, desde donde sale cerca del 80 % de la carga.
La eficiencia de este nodo resulta determinante para sostener la competitividad del sector, especialmente en temporadas de alta demanda como San Valentín o el Día de las Madres.
Facilitación del comercio: anticiparse para no detener la cadena
Para mantener la continuidad operativa, el Ministerio de Comercio lidera mesas de facilitación del comercio, espacios en los que participan Asocolflores, aerolíneas, operadores logísticos y autoridades de control.
Estas instancias permiten identificar cuellos de botella, agilizar trámites, reforzar la seguridad y anticipar contingencias en tiempo real, evitando interrupciones en la cadena de exportación.
De forma complementaria, se ha fortalecido la presencia de facilitadores en terminales estratégicas, especialmente en El Dorado, donde se acompañan directamente las operaciones para garantizar fluidez durante los picos de demanda.
Un sector que conecta a Colombia con el mundo
“Colombia exporta calidad, confianza y oportunidades. Este sector genera empleo, impulsa a miles de mujeres y conecta los territorios con el mundo”, concluyó la ministra Morales Rojas.
Detrás de cada ramo que llega a un hogar en el exterior hay una cadena productiva que inicia en el campo colombiano y termina en los mercados internacionales, respaldada por una operación logística que no se detiene. Esa continuidad es, hoy, uno de los principales activos de la floricultura nacional.

El sector genera alrededor de 240.000 empleos, con mayoría
de participación femenina.














