Mientras distintos municipios de Cundinamarca enfrentan crecientes preocupaciones por la disminución de caudales, la expansión urbana sobre áreas sensibles y el deterioro progresivo de ecosistemas de alta montaña, las autoridades de Cundinamarca anunciaron una intervención ambiental sobre uno de los territorios más sensibles para el abastecimiento de agua en el centro del país: el páramo Cruz Verde-Sumapaz.
La Alcaldía de Soacha, la Gobernación de Cundinamarca y la Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca oficializaron un convenio por 810 millones de pesos destinado a la recuperación de ecosistemas estratégicos, restauración ecológica y protección de zonas de recarga hídrica que abastecen a comunidades de Soacha y municipios vecinos.
La iniciativa contempla acciones de restauración forestal, delimitación de áreas protegidas, control del ingreso de particulares a predios ambientales y recuperación de coberturas vegetales deterioradas por actividades humanas y fenómenos asociados al cambio climático.
El páramo Cruz Verde-Sumapaz, bajo presión por deforestación y cambios climáticos
La intervención se desarrollará en un contexto de creciente presión sobre los ecosistemas de páramo en Cundinamarca. Las autoridades ambientales han advertido sobre los efectos acumulados de la deforestación, la ocupación irregular de zonas protegidas y las alteraciones provocadas por temporadas extremas de lluvia y sequía.
Estas condiciones han comenzado a afectar la capacidad de regulación hídrica de varios ecosistemas de alta montaña, considerados fundamentales para el suministro de agua de millones de personas en la región central del país.
Por esa razón, el convenio priorizó sectores considerados estratégicos para la conservación ambiental y la recuperación de nacimientos hídricos, entre ellos El Prado, Aguas Vivas, Las Delicias, El Huche, La Hondura, Algeciras, La Paz y las veredas Alto del Cabra y Romeral.
Vallas de restricción y control sobre predios ambientales
Uno de los componentes de mayor impacto dentro del proyecto será la instalación de vallas informativas y de restricción en 14 predios identificados como zonas de alto valor ecológico.
La medida busca limitar el ingreso de particulares a áreas sensibles del páramo y reducir afectaciones relacionadas con tránsito no autorizado, intervención humana y deterioro de coberturas vegetales.
Según las entidades participantes, el propósito es fortalecer los mecanismos de conservación y generar mayor conciencia sobre la importancia ambiental de estos territorios para el equilibrio hídrico regional.
Las primeras labores se concentrarán en la vereda La Pradera, donde durante los próximos cuatro meses serán intervenidas nueve hectáreas mediante procesos de recuperación forestal y restauración ambiental.
En esa zona serán sembrados 9.828 individuos de especies nativas como mortiño, laurel de cera, uvito de páramo y agraz, especies adaptadas a ecosistemas de alta montaña y consideradas fundamentales para la recuperación de suelos y protección de fuentes hídricas.
Posteriormente, el proyecto avanzará con la incorporación de especies de rápido crecimiento como totumo de páramo, arrayán blanco, chilca y cucharo negro, además de especies orientadas al enriquecimiento ecológico, entre ellas granizo de páramo, gaque y rodamonte.
La meta general contempla la siembra de más de 9.000 árboles nativos destinados a fortalecer corredores ambientales y zonas de recarga hídrica.
La inversión será compartida entre Soacha, la Gobernación y la Región Metropolitana
El convenio será financiado de manera conjunta por las tres entidades participantes. La Gobernación de Cundinamarca aportará 360 millones de pesos; la Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca, 250 millones; y la Alcaldía de Soacha, 200 millones.
El alcalde de Soacha, Julián Sánchez ‘Perico’, señaló que la intervención busca garantizar condiciones de sostenibilidad ambiental para las futuras generaciones y enfrentar el deterioro progresivo de ecosistemas estratégicos.
“Con este proyecto garantizamos la siembra de 9.000 árboles nativos para proteger las zonas de recarga hídrica. Más allá de las cifras, representa un compromiso con el bienestar y la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras”, afirmó el mandatario.
Por su parte, Luis Felipe Lota, director de la Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca, aseguró que los procesos de crecimiento urbano deben avanzar acompañados de estrategias de protección ambiental y ordenamiento territorial.
Si queremos ordenar adecuadamente el crecimiento de nuestros municipios, debemos preservar los ecosistemas que sostienen el territorio.
Luis Felipe Lota
La protección del agua se convierte en prioridad regional
La puesta en marcha de este convenio ocurre en medio de múltiples alertas sobre el futuro hídrico de Cundinamarca, donde distintas comunidades han comenzado a reportar preocupaciones por reducción de caudales, deterioro de quebradas y afectaciones derivadas de fenómenos climáticos extremos.
Frente a ese panorama, las autoridades buscan acelerar proyectos de restauración ecológica en ecosistemas estratégicos para evitar mayores impactos sobre el abastecimiento de agua y la estabilidad ambiental de la región.
La intervención sobre el páramo Cruz Verde-Sumapaz se perfila como una de las apuestas ambientales más amplias adelantadas recientemente en el territorio soachuno, en momentos en que la discusión sobre sostenibilidad, expansión urbana y protección de fuentes hídricas gana cada vez más relevancia en Cundinamarca.

Las autoridades instalarán vallas de restricción en 14 predios de alto valor ecológico para evitar afectaciones ambientales.









