Tras décadas de espera y múltiples debates técnicos, la ampliación de la Autopista Norte en Bogotá ha dejado de ser un plano sobre la mesa para convertirse en una realidad operativa. En una reciente entrevista concedida al diario La República, Juan Manuel Mariño, gerente general de la Concesionaria Ruta Bogotá Norte, confirmó que, tras la firma del acta de inicio, el proyecto entra en su fase constructiva. Esta obra no solo pretende aliviar el histórico represamiento vehicular que sufren quienes entran y salen de la ciudad, sino que se plantea como una solución de ingeniería que respeta la estructura ecológica principal de la Sabana.
El proyecto, que abarca desde la calle 191 hasta la 245, contempla una transformación radical de la sección vial. Usted podrá observar que la calzada pasará de tener tres carriles a contar con cinco para tráfico mixto y uno exclusivo para TransMilenio en cada sentido. Lo más relevante de este despliegue, según explicó Mariño en el citado medio, es que el esquema de financiación se soporta exclusivamente en el recaudo actual de los peajes existentes; es decir, usted no tendrá que pagar nuevas tasas ni se aplicarán cobros por valorización para costear esta infraestructura que debería estar finalizada hacia el año 2030, beneficiando a 10 millones de personas, especialmente de Chía, Cajicá, Zipaquirá y Sopó.
¿Cuándo inician las obras en la Autopista Norte?
Aunque el acta ya fue suscrita y ya se percibe personal en la zona, no se verá maquinaria pesada de inmediato. Actualmente, la concesionaria adelanta labores preliminares que incluyen el inventario forestal, la topografía y el ahuyentamiento de fauna en la calzada oriental, específicamente a la altura de la calle 245. Estas tareas son indispensables para cumplir con los requisitos de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA). Se estima que la fase de construcción intensa se extienda por los próximos cuatro años y medio, enfocándose primero en los extremos para luego intervenir el área crítica de los humedales.
¿Cómo se afectará el tráfico durante la construcción?
Al respecto, la gerencia de la concesión ha sido enfática en asegurar que el Plan de Manejo de Tráfico (PMT) garantiza la permanencia de tres carriles habilitados por sentido durante todo el proceso. El reto de ingeniería consiste en construir las nuevas calzadas de manera paralela a las actuales, permitiendo que el flujo vehicular no se interrumpa, aunque se recomienda a la ciudadanía estar atenta a los desvíos puntuales que se programen en coordinación con la Secretaría de Movilidad.
¿Qué pasará con los humedales Torca y Guaymaral?
A diferencia de infraestructuras del pasado que actuaron como una barrera física, el nuevo diseño contempla elevar la vía en puntos estratégicos hasta 4,4 metros. El objetivo es permitir que el agua y las especies transiten libremente por debajo de la carretera a través de estructuras conocidas como box culverts. Con esta intervención, se busca subsanar la deuda ambiental histórica, reconectando los cerros orientales con el río Bogotá y evitando las inundaciones que, año tras año, colapsan la operación de la vía en temporadas invernales.
Con la puesta en marcha de estas unidades funcionales, la Sabana de Bogotá se encamina hacia una integración logística sin precedentes. El éxito de esta ambiciosa apuesta de infraestructura dependerá ahora del cumplimiento estricto de los cronogramas y de una supervisión técnica que garantice que, para el año 2030, entrar y salir de la capital deje de ser una condena diaria para millones de usuarios.
Dependerá ahora del cumplimiento estricto de los
cronogramas y de una supervisión técnica que garantice que, para el año 2030, entrar y salir de la capital
deje de ser una condena diaria.














