Entre la espesura del bosque de Guatavita: así operaba una quema ilegal que devastaba el entorno sin ser detectada

Tres focos activos, residuos peligrosos y miles de metros afectados evidencian una práctica clandestina que avanzaba lejos de cualquier control.

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Zona destruida por la quema ilegal. Foto/CAR.
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Una operación clandestina de producción de carbón vegetal fue descubierta en plena zona boscosa de la vereda Santamaría, en Guatavita, donde durante meses se habrían realizado quemas a cielo abierto sin control, generando afectaciones severas sobre el entorno natural.

El hallazgo se logró tras labores de seguimiento apoyadas en tecnología avanzada de rastreo, que permitió ubicar con precisión un punto oculto entre la vegetación, difícil de detectar por métodos convencionales. En el sitio, las autoridades sorprendieron en flagrancia una actividad que operaba de forma sistemática y que venía deteriorando los recursos naturales del sector.

Producción ilegal en tres frentes activos

En el predio fueron identificadas tres zonas destinadas a la combustión de retal de madera, material sometido a quema incompleta para transformarse en carbón vegetal, posteriormente comercializado en el mercado regional.

La disposición de las áreas, junto con la presencia de patios de acopio, evidenció un esquema organizado y continuo, lejos de tratarse de una práctica ocasional.

La intervención contó con la participación de la Unidad Integrada de Gobernabilidad Ambiental (UIGA), el Grupo de Caballería Mediano No. 13 “Tequendama” del Ejército Nacional, la Policía Ambiental y el grupo de inteligencia GRUIA–CATAM de la Fuerza Aeroespacial Colombiana.

La acción conjunta permitió ingresar a una zona de difícil acceso y confirmar la magnitud de la operación, destacando la importancia del uso de herramientas tecnológicas y trabajo interinstitucional para enfrentar este tipo de actividades.

Más de 160.000 metros cuadrados afectados

Durante la inspección técnica se estableció que el área impactada alcanza cerca de 160.000 metros cuadrados. En este espacio funcionaban pilas de combustión —fuentes fijas de emisión— y zonas utilizadas para el almacenamiento de materiales.

Entre los insumos empleados se encontraron retales de carpintería, estibas, trozas de distintas especies y residuos de demolición con pintura y elementos metálicos. La quema de estos materiales libera gases y vapores altamente contaminantes, con efectos directos sobre el aire, el suelo y la salud de las comunidades cercanas.

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En el mismo predio se identificó un botadero a cielo abierto con residuos como plásticos, vidrio, llantas y escombros, dispuestos sin ningún tipo de control técnico.

Las condiciones climáticas de la zona, especialmente el viento y la lluvia, favorecen la dispersión de estos desechos, la generación de lixiviados y la contaminación de fuentes hídricas superficiales y subterráneas por infiltración y escorrentía.

Riesgo latente de incendios y emergencias

“Las quemas artesanales para la producción de carbón vegetal representan un alto riesgo de incendio y pueden derivar en emergencias ambientales de gran magnitud, debido a la ausencia de controles técnicos como sistemas de regulación de temperatura y oxigenación”, explicó Bryan Guillermo Martínez González, subdirector de Autoridad Ambiental de la CAR.

Medida preventiva y control en el territorio

Tras documentar afectaciones sobre el aire, el suelo, la flora, el agua y el paisaje, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) impuso una medida preventiva en el lugar intervenido.

“Estamos comprometidos con la gestión integral de los recursos naturales para garantizar su aprovechamiento sostenible, sin poner en riesgo su equilibrio ni los servicios que prestan a la comunidad”, señaló el funcionario.

Las autoridades reiteraron que continuarán intensificando los operativos de control para frenar este tipo de prácticas ilegales que amenazan los ecosistemas y la salud pública.

Más de 160.000 m² presentan afectación
ambiental documentada.