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El recorrido por los misteriosos pueblos fantasma de Cundinamarca

El ‘Realismo mágico’ es una de las principales características del territorio colombiano, es común para los nuestros contar historias de mitos y leyendas acerca del origen de diferentes pueblos o comunidades. La fantasía está desde nuestros orígenes y prevalece en la cotidianidad. Siempre se ha considerado que el ser humano brinda energía a territorios y les da vida a través de la narración de historias a su alrededor y los algunos pueblos de Colombia parecen estar diseñados particularmente para dichas representaciones.

A medida que pasa el tiempo las grandes ciudades evolucionan de acuerdo a los intereses de su comunidad, los pueblos por otro lado son abandonados muchas veces por diferentes circunstancias: desastres naturales, reubicación, escasez; se deterioran y se vuelven lugares sombríos, antiguos, probablemente, sin vida. Allí surgen los famosos pueblos ‘fantasma’.

La definición de este término no es más que “aquel territorio en el que no hay población”, que tras alguna situación quedó totalmente abandonado; hasta ahí no hay misterio alguno, lo interesante está en las afirmaciones sociales tras el abandono del territorio, por ejemplo, teorías con respecto al proceso que dejó al pueblo sin población.

Para comprender, estos son los pueblos ‘fantasma’ más recordados y conocidos de Cundinamarca.

San Cayetano

Aquí la historia puede remontarse en los años 1720 donde el territorio lo habitaban las tribus de indígenas, quienes a partir de sus creencias religiosas le otorgaron el nombre del pueblo ‘San Cayetano’ en 1821; de igual manera se consideró un lugar sagrado en el cual se realizaban diferentes eventos religiosos y se construían templos de oración.

Fotografía: San Cayetano. Autoría: Camila Riatiga.

Con el paso de los años, la conquista y la desaparición de algunas tribus, el pueblo evolucionó sin perder su identidad religiosa; en la década de los 80, dentro de las problemáticas que había en el país con respecto a lo político y lo social; el narcotráfico golpeó a este territorio, se reconocía el pueblo como ‘zona caliente’ debido a las labores de alias ‘El Mexicano’ Gonzalo Rodríguez Gacha. Aunque alarmante, no era de alta preocupación para quienes habitaban este pueblo en esa década; todo era normal, sin mencionar la presencia de paramilitares, guerrilleros y ejercito.

Fuera de inconvenientes por el narcotráfico, este lugar ubicado a 134 kilómetros de a capital se caracterizaba por los grandes cultivos de fruta y se creía prospera en tema de cultivo. En 1999 llegó el principio del fin para el pueblo, comenzaron a salir grietas en las casas, paredes, techos, pisos; la gente no lograba siquiera conciliar el sueño; allí empezó a reconocerse este territorio.

Según estudios realizados por el Instituto Nacional de Investigaciones Geológico Mineras la inestabilidad geológica de este territorio se presentó desde 1910; allí empezaron a reubicarse viviendas, pero la gran cantidad de desastres naturales siguió abatiendo al pueblo, hasta que, en 1999 tras las grietas y las incomodidades, el Gobernador de ese momento dio la orden de la evacuación definitiva del pueblo.

Detrás de estos hechos han surgido varias hipótesis, una de ellas, es la teoría de una maldición que tuvo el pueblo hace algunos años y que, según la comunidad, dejó al pueblo en ruinas. Un sacerdote del pueblo, quien celebraba las misas y era muy querido por la comunidad sería la persona que maldijo el territorio; ya que se dice que un día dentro de la iglesia el sacerdote habría abusado de un menor que hacía labores de monaguillo, a lo que la comunidad rechazando el accionar del cura lo sacó del pueblo.

Antes de irse, el sacerdote habría maldecido a la comunidad y semanas después se abrió la primera grieta en el centro del pueblo que hizo que las familias dejaran el territorio por temas de seguridad.

No se puede otorgarle la verdad absoluta a un testimonio, pero las susceptibilidades están presentes en la importancia que se le de a lo fantasioso. La historia de San Cayetano es conocida por todos, pues el traslado del pueblo fue noticia nacional, sin embargo, las historias del pueblo se encuentran ahí, por si alguna persona le otorga el sentido, que en ese tiempo la gente del pueblo tenía.

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Siberia – La Calera

La Calera es un municipio de Cundinamarca que ha sido reconocido por sus varias historias, dentro de las más relevantes está de un supuesto pueblo ‘fantasma’ que ya llega incluso a contar con afirmaciones de ánimas que atormentan en las noches a las personas.

Fotografía: ‘La Siberia’. Autoría: El Espectador

Esta historia puede empezar en 1933 cuando en el municipio era bastante pequeño a lo que conocemos hoy; la cementera Samper, que fue en ese entonces la primera del país, construyó una planta ‘La Siberia’, una infraestructura bastante grande en cuanto a infraestructura; este espacio contaba con la iglesia, hospital, casa para los trabajadores y, claramente, la fábrica donde trabajaban 200 operarios y producían 1.500 toneladas de cemento marca Samper.

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Hoy de esa fábrica no quedan más que ruinas, polvo, maleza y abandono después de que cerró en 1999 por falta de recursos económicos; tras cerrar los operarios uno a uno fue abandonando el territorio. Aquí nace la historia de fantasmas y actividad paranormal en el territorio que han llamado la atención de algunas personas ajenas al lugar. Cementos Samper ya se acabó, fue adquirida por Cemex, la industria mexicana y hoy ‘La Siberia’ se encuentra abandonada. Hoy lo único que define a este territorio son ruinas, escombros, basura y demás daños que no solo ha dejado el tiempo de abandono sino los visitantes todos estos años.

Alguna parte de la comunidad afirma que, en la clínica estando cerrada, podían verse desde afuera luces encendidas, se escuchaban pasos y algunos también afirmaban ver una enfermera. La premisa es que presuntamente el hecho de que muchas personas fueran desalojadas tras el cierre de la cementera dio paso a almas en pena. Sin embargo, todo es muy subjetivo, como todo lo que tiene que ver con temas de actividad paranormal, se rige por un conjunto de creencias netamente personales de cada uno.

En Cundinamarca tal vez sean las dos historias que más suenan al hablar de pueblos ‘fantasma’ pero son muchos más los territorios si hablamos de Colombia; Tolima y Santander también han sido foco de este tipo de acontecimientos con Armero y Jordán Sube respectivamente y son los testimonios los que le dan fuerza a este tipo de narraciones.

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Somos cuna del ‘realismo mágico’ pues que más referente que el recordado Gabriel García Márquez, la literatura es uno de los escenarios donde más vemos la intención de crear mundos y salirnos de la ‘naturalidad’ del mundo en el que vivimos. Lo sobrenatural estará siempre entre nosotros, como cualquier creencia, después de todo se habla de que la base de la existencia del ser humano está en lo que cree, en lo que piensa y en lo que hace.

Foto portada: imagen referencia. Autoría: Envato Elements.

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