Hace ya 19 años, la asombrosa Mina Turística de Sal en el municipio de Nemocón abrió sus puertas al público, marcando el inicio de una trayectoria en la que ha experimentado notables transformaciones naturales y diversas intervenciones humanas. Estos cambios han conferido a este lugar una belleza sin igual y única en el mundo.

Bajo el liderazgo de la nueva Administración Municipal, encabezada por el alcalde Cristian Camilo Carrillo Chacón y el gerente de este destacado ícono turístico, Jorge Alberto Salgado, se ha planteado intensificar la promoción y proyección de la Mina a nivel nacional e internacional. El objetivo es consolidar este atractivo, presentándola ante Colombia y el mundo como un destino imperdible. Para lograr este propósito, se están implementando diversas estrategias.

Esta iniciativa cobra especial relevancia dada la innegable belleza de este destino turístico, que no solo cautiva con su aspecto visual, sino que también alberga una historia fascinante y características únicas. Expertos guías, con amabilidad y conocimiento, transmiten este legado a los visitantes, respondiendo a sus preguntas y ofreciendo una experiencia enriquecedora.

En una reciente expedición a las profundidades de la Mina de Sal, el jefe de guías, Martín Alfonso Espitia, con el alcalde Carrillo Chacón y el gerente Salgado, invitaron y acompañaron a representantes de medios de comunicación locales y regionales en un recorrido en el que exploraron las entrañas de la mina, destacando su espectacular belleza.

Dentro de las curiosidades se dio a conocer varios detalles con respecto a la transformación de la Mina entre ellas que, cada año, las imponentes paredes de la mina experimentan un crecimiento discreto pero fascinante, entre uno y dos centímetros. Estas rocas macizas en sal conforman un espectáculo natural que ha atraído la atención de turistas durante los últimos 19 años desde que se abrió al público.

Ubicada a tan solo 70 kilómetros de la ciudad de Bogotá, en la Provincia de Sabana Centro del Departamento de Cundinamarca, esta mina, que fue intensivamente explotada durante casi dos siglos y cerrada hace casi seis décadas, renació como atractivo turístico en 2005. El proceso de adaptación ha sido gradual, transformando inicialmente espacios a 60 y 80 metros bajo tierra, con socavones que se sumergen hasta 140 metros de profundidad.

Mientras que el nivel más bajo permanece sumergido, la humedad presente en las rocas de sal crea un ambiente único. A lo largo de los siglos, la filtración del agua ha esculpido estalactitas y estalagmitas, formaciones calcáreas que crecen aproximadamente un centímetro por año.

El recorrido de aproximadamente 800 metros por la mina sumerge a los visitantes en un laberinto de túneles que alberga espejos de agua, cascadas de sal, una capilla, un salón de recepciones, así como pozos y obras talladas en bloques gigantes de sal, como una imponente esfera de 1.300 kilos que sostiene la imagen de la Virgen del Carmen, protectora de los mineros.

En el complejo de la mina, además, se encuentra un museo de historia natural con fósiles de mastodontes, megaterios, plesiosaurios y amonitas, así como diversas cámaras dedicadas a personajes destacados en la historia minera y locaciones utilizadas en la exitosa película «Los 33». La mina, además de su función turística, ha sido el escenario de conciertos, eventos y programas de televisión, consolidándose como un lugar multifacético.

Dentro de la misma, se pueden explorar diversos espacios, como la sugestiva Cámara del Pálpito, y un área especialmente dedicada a honrar la labor del minero Chuy Gómez, reconocido como uno de los hombres más fuertes de Colombia, y quien allí, prestó sus servicios durante varios años a la actividad minera. Además, destaca una cámara que rinde tributo al Cacique Nemequene, añadiendo aún más, profundidad histórica al sitio. Estas son solo algunas de las muchas atracciones que hacen de la Mina de Sal de Nemocón un lugar lleno de historia y significado.

A pesar de la profundidad, la temperatura constante está entre 12 y 14 grados centígrados y las cámaras de espejos de agua generan un deslumbrante espectáculo visual, creando la ilusión de abismos que parecen hundirse en el corazón del planeta.

Con aproximadamente 9 millones de kilos de sal aún por explotar, la mina de Nemocón es una de las reservas minerales más grandes de Colombia. Su origen se remonta a 350 millones de años, cuando el mar que inundaba la Sabana Cundiboyacense se secó, dejando depósitos de sal mezclados con arcillas y calizas.

¿Cómo llegar?

Desde Bogotá, el acceso a esta maravilla subterránea toma alrededor de una hora y 45 minutos, ofreciendo a los visitantes dos rutas para llegar: la Autopista Norte o la carrera séptima hasta La Caro y Briceño, o la Calle 80, tomando la vía a Cota, pasando por Chía, Cajicá y Zipaquirá hasta llegar al cruce La Paz. Sea cual sea la ruta elegida, la Mina de Sal de Nemocón promete una experiencia inolvidable, revelando los secretos ocultos de la tierra.

La Administración Municipal, está gestionando ante la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), la Gobernación de Cundinamarca y ante Turistren para que el Tren Turístico de la Sabana vuelva a este municipio con visitantes de diferentes partes, que van a quedar encantados con esta belleza natural, quienes serán recibidos con todos los honores y donde además de la Mina Turística de Sal, encontrarán un municipio con gran historia, arquitectura colonial, deliciosa gastronomía, artesanías paisajes sorprendentes y más.

El alcalde de Nemocón, Cristian Carrillo, y el gerente de la Mina de Sal, Jorge Alberto Salgado, invitan a los ciudadanos de diferentes partes del país y a turistas de todo el mundo, para que visiten esta maravilla natural, que para este año no incrementó el valor económico de entrada, conservando la misma tarifa del año anterior.

Expertos guías revelan la rica historia y características únicas de la mina, brindando a los visitantes una experiencia inolvidable.

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