La vez que un abogado colombiano demandó a Dios para salvar una iglesia

La Iglesia de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, en Concepción, Antioquia, fue objeto de un proceso judicial de pertenencia contra Dios y las ánimas del purgatorio, sus titulares registrados desde 1860, para poder intervenir el inmueble con recursos públicos.

4 min de lectura
Inmaculada Conpeción. Imagen tomada de: https://depositphotos.com/mx/home.html
- Publicidad -

En el municipio de Concepción (Antioquia), existe un templo cuya historia jurídica no tiene parangón en los registros civiles del país: la Iglesia de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción fue el centro de un juicio real en el que se demandó a Dios y a las ánimas del purgatorio, con la participación del abogado Ramón Alcides Valencia, cuyo objetivo era quitarle al Todopoderoso la titularidad del inmueble para que pudiera convertirse en Bien de Interés Cultural de la Nación.

El origen del enredo legal se remonta al 6 de junio de 1860, cuando doña Nepomucena Osorio donó el terreno motivada por el deseo de salvarse del fuego del infierno. La hacendada antioqueña dejó las escrituras a nombre de «Nuestro Amo y la Cofradía de las Ánimas», una titularidad que jamás fue modificada y sobre la cual se levantó el templo.

¿Por qué no se podía reparar la iglesia si estaba a nombre de Dios?

Con el paso de los años la edificación se fue deteriorando. Cada aguacero inundaba el templo y lo acercaba a la ruina, pero los habitantes no estaban autorizados para modificar ni intervenir la estructura debido precisamente a su titularidad. El padre Humberto Hincapié acudió al Ministerio de Cultura para solicitar autorización de intervención, y la respuesta fue siempre la misma: el bien estaba registrado a nombre de Dios y las ánimas del purgatorio.

La situación llegó a un punto sin salida cuando el Ministerio exigió un documento que acreditara la titularidad del inmueble para acceder a recursos de restauración. El párroco respondió que él era el representante de las ánimas y de Nuestro Amo, una declaración que no tuvo acogida ante las autoridades.

¿Cómo fue el proceso judicial contra Dios y las ánimas?

Como última alternativa, el sacerdote acudió al abogado Valencia para iniciar, el 27 de mayo de 2011, un proceso de pertenencia que demandaba formalmente a «Nuestro Amo y a las Ánimas», con el fin de que el terreno y el inmueble quedaran a nombre de la parroquia.

Durante la audiencia, el juez pidió interrogar al párroco Carlos Andrés Cataño para preguntarle dónde se encontraban los demandados. El sacerdote respondió que Dios estaba en el cielo y las ánimas en el purgatorio. El proceso continuó su curso con esa singular declaración en el expediente.

Lea También:  Corte frena sanción de la CAR contra campesinos y ordena sustituir multa por servicio comunitario

¿Cuál fue el fallo y qué pasó con la iglesia después?

La estrategia jurídica surtió efecto. El 28 de septiembre de 2012, el Juzgado Primero Civil del Circuito de Rionegro emitió una sentencia favorable mediante la figura de la pertenencia extraordinaria adquisitiva de dominio, dejando sin efecto la voluntad original de Nepomucena Osorio.

La decisión judicial abrió paso a una inversión de cerca de 2.000 millones de pesos en el templo, con recursos del Ministerio de Cultura, la Gobernación de Antioquia, la Fundación Ferrocarril y el municipio. Las obras incluyeron intervención del techo y la torre frontal, una estructura de más de 60 años que estaba recubierta de granito y cuyo material había afectado seriamente el ladrillo original.

El párroco respondió que él era el representante de las
ánimas y de Nuestro Amo, una declaración que no
tuvo acogida ante las autoridades.