La historia de Jorge William Sánchez Latorre, un ciclista apasionado, se ha hecho viral en redes sociales tras compartir una carta que relata el trágico accidente que cambió su vida en un instante. «CÓMO NOS CAMBIA LA VIDA EN UN MINUTO!», es el título con el que Jorge inicia su conmovedor relato.

El pasado domingo 23 de junio, Jorge salió de su apartamento a las 05:30 a. m, como de costumbre, para recorrer la vía a Pamplona hasta el kilómetro 30. La mañana era fresca y algo neblinosa, pero se sentía satisfecho con su rendimiento físico tras superar una fuerte gripa. Al llegar a su destino y prepararse para el descenso, se hidrató, se puso su chaqueta cortavientos verde, verificó la luz trasera de su bicicleta y comenzó a descender con precaución.

En el kilómetro 20, un impacto en su rueda trasera lo lanzó al suelo, golpeándose fuertemente la cadera derecha. Un carro de color café se detuvo y una mujer salió del vehículo, disculpándose: «Cómo lo lamento, señor, frené el carro y se me deslizó». En ese momento, dos ciclistas que también descendían llegaron rápidamente para ayudar a Jorge a salir de la carretera y colocarlo a salvo en la berma. Aprovechando la confusión, la conductora del vehículo se marchó sin dejar rastro.

 La desazón y la angustia lo invaden mientras reflexiona sobre su futuro como deportista y montañista. Se pregunta si su larga trayectoria deportiva ha llegado a su fin o si tendrá que resignarse a una vida más tranquila y resignada antes de lo previsto.

¿Qué se sabe de su estado de salud?

William, ya fue operado, está en recuperación, se encuentra feliz de estar en casa con su adorada “Blanquita” su animal de compañía y disfrutando de un café. Agradece profundamente a los ciclistas que lo ayudaron y al personal del Hospital Los Comuneros de Bucaramanga. Ahora, enfrenta su rehabilitación con optimismo y determinación.

Este accidente resalta la importancia de la responsabilidad de los conductores hacia todos los usuarios de la vía, especialmente los ciclistas, cuya integridad física y vida dependen de la prudencia y el respeto de quienes comparten la carretera. Jorge se pregunta si la mujer que lo atropelló podrá dormir tranquila y si algún día los conductores tomarán conciencia de su obligación de respetar la vida de los demás.

La carta de Jorge no solo refleja su dolor y preocupación, sino también un llamado a la conciencia vial y al respeto mutuo en las carreteras. Su historia ha tocado el corazón de muchos, recordándonos la fragilidad de la vida y la importancia de la empatía y la responsabilidad en cada acto.

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