Hablemos de la diabetes
Salud

Hablemos de la diabetes

Esta enfermedad que no aparece de un momento a otro, puede pasar años para que comiencen a aparecer los síntomas o hasta que, por casualidad en algún examen médico, se encuentra que los niveles de glucosa en la sangre están más elevados de lo normal.

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Fotografía/Cortesía/Referencial.


ZIPAQUIRÁ, CUNDINAMARCA.


*Ángela Moreno.

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La gran mayoría de las personas seguramente han conocido o escuchado de alguien que tenga diabetes. Al preguntarle ¿qué sabe sobre la enfermedad? probablemente mencionará la relación que tiene con el azúcar y la insulina, pero muy seguramente, tendrán creencias y mitos en torno a esta enfermedad.

 

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Hablar de ‘Diabetes mellitus’ es hablar del páncreas y de cómo se metaboliza lo que comemos. Para nuestra supervivencia normalmente necesitamos consumir proteínas, grasas y carbohidratos, todas igual de importantes y con diferentes funciones para nuestro organismo. Dentro del grupo de los carbohidratos se encuentran: El azúcar (blanca y morena), panela, miel, frutas, panadería (blanca e integral), tubérculos (yuca, papa, ñame), avena, arroz, maíz, maicena, trigo, remolacha, cereales, leche, entre otros. Si nos damos cuenta, la base principal de nuestra alimentación en Colombia son los carbohidratos.

 

Al ingerir estos alimentos, los carbohidratos se comienzan a desintegrar en el estómago y cuando llegan al intestino delgado pasan a la sangre en forma de glucosa. En ese momento, esa glucosa en sangre activa una señal en el páncreas para que produzca insulina. La insulina es la encargada de convertir esa glucosa en energía para nuestras actividades diarias. La diabetes comienza a aparecer cuando, por alguna razón, ésa la glucosa no se transforma en energía y comienza a acumularse en el cuerpo, generando daños en todos los órganos.

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En algunos casos la diabetes se presenta porque hay un daño en el páncreas, ya sea porque desde el nacimiento éste no produce adecuadamente la insulina, lo que se conoce como diabetes mellitus tipo 1 (que se presenta en niños y adolescentes), o porque por alguna otra enfermedad, como una pancreatitis severa, el páncreas se daña y deja de producir insulina.

 

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Sin embargo, son muy pocos los casos en los que esto ocurre. La gran mayoría de ellos se deben a malos estilos de vida: Es la diabetes mellitus tipo 2. Ésta comienza a aparecer principalmente en personas entre los 40 a 65 años que tienen una historia de consumo excesivo de carbohidratos, sobrepeso, obesidad y que son sedentarios, aunque desafortunadamente este estilo de vida se está viendo cada vez más en niños, haciendo que desarrollen la enfermedad antes de los 30 años.

 

Con la mala alimentación se le está dando al cuerpo mucha más glucosa de la que puede manejar con la insulina que normalmente produce, generando estrés en el páncreas y haciendo que finalmente falle, y si adicional no se hace actividad física, se evita que ese exceso de glucosa se queme, por lo que se termina acumulando en forma de colesterol y triglicéridos, aumentando de peso,  lo que a su vez lleva a otras enfermedades y complicaciones como el hígado graso, problemas de circulación, pérdida de la visión y de la audición, alteración en el sistema de defensa, pérdida de sensibilidad, dolores neuronales, entre muchos otros.

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Es una enfermedad que no aparece de un momento a otro, pueden pasar años para que comiencen a aparecer los síntomas o hasta que, por casualidad en algún examen médico, se encuentra que los niveles de glucosa en la sangre están más elevados de lo normal. La mayoría de las veces, los medicamentos y la insulina son indispensables para evitar la larga lista de complicaciones. Dependiendo de qué tan avanzada esté la enfermedad, algunos remedios naturales pueden ayudar a controlar los niveles de glucosa, pero se recomienda que siempre se empleen bajo supervisión médica para evitar efectos secundarios.

 

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Cabe destacar que la diabetes mellitus tipo 2 es una enfermedad que se puede prevenir y también tratar de forma exitosa, y sin tantos medicamentos, si se cambian completamente los hábitos de alimentación y de actividad física. Ésta es la clave.

 

Ya sea para prevenirla o para tratarla, se recomienda:

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-Enseñar adecuados hábitos de alimentación desde los primeros años de vida. Es falso que los niños solo por ser niños no consumen vegetales y solo le agradan los dulces, o que necesitan harinas y azucares para tener energía. Todo va en el ejemplo y en las pautas de crianza. (Esto lo ampliaré en otro texto).

 

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-Evitar consumir productos refinados. Éstos son principalmente el azúcar blanca-morena y la harina de trigo blanca (panadería). Los productos refinados son alimentos que los han “blanqueado” para facilitar su comercialización, sin embargo, en este proceso se eliminan fibras, minerales y vitaminas, haciendo que éstos sean de muy poco valor nutricional y sea mayor la carga de glucosa (es por esta razón que ahora los venden “fortificados” con algunas vitaminas y minerales que, a la final, no son suficientes).

 

-Evitar al máximo la comida chatarra: Las gaseosas, jugos artificiales, dulces, paquetes, bebidas lácteas, cereales para niños, las salsas, embutidos, etc., al igual que los alimentos refinados, contienen gran cantidad de carbohidratos y muy poco valor nutricional.

 

-La leche contiene un tipo de azúcar especial que se llama lactosa, a la cual la mayoría de la población mundial es intolerante. La leche deslactosada no es más que leche a la que le han agregado una sustancia que hace que este azúcar se absorba en el intestino más fácilmente, por lo tanto, la leche deslactosada puede aumentar los niveles de glucosa más que la leche entera.

 

-La porción o medida ideal de harinas que debemos consumir por comida es lo que corresponde al tamaño del puño. De ahí que nuestra costumbre de consumir sopas (que principalmente son a base de harinas), no sea para nada saludable.

 

-La mitad del plato de lo que consumimos debería ser vegetales. El resto se complementa con proteínas y grasas saludables.

 

-Es preferible consumir la fruta y no hacer jugos… ¡Menos si se le añade azúcar al jugo!

 

-Procurar no comer entre comidas. Mientras las comidas principales sean balanceadas, no es necesario tomar meriendas. Al estar comiendo entre comidas principales o estar “picando”, se estimula constantemente la producción de insulina en el páncreas, que puede llevar, en principio, a episodios de hipoglicemia, y con el tiempo a resistencia a la insulina y a diabetes.

 

-Hacer actividad física moderada o ejercicio regularmente. Se recomienda, como mínimo, hacer ejercicio por 20 minutos, 3 veces por semana. Aclarando que cuando hablamos de ejercicios nos referimos a las actividades en la cual le exigimos o esforzamos el cuerpo con alguna actividad diferente a la que normalmente hacemos a diario como bailar o trotar. Por lo tanto, caminar haciendo “vueltas”, lo que hacemos en el trabajo, el oficio de la casa, etc., no cuenta como ejercicio.

 

-No suspender medicamentos para la diabetes, decidir cambiar dosis, o usar medicamentos naturistas sin la supervisión de un médico. Cada persona es única por lo cual, cada uno requiere un tratamiento específico dependiendo sus condiciones.

 

-Para cualquier duda o necesidad de guía para un tratamiento, alimentación o actividad física ideal, es importante consultar siempre a un profesional capacitado (médico, nutricionista, terapeuta).

 

Siempre es mejor prevenir que tener que curar, y en un país como el nuestro, con tanta abundancia y diversidad en alimentos, tenemos muchas opciones para comenzar a cambiar tradiciones que a veces nos llevan a que desarrollemos enfermedades. Una alimentación consciente nos facilita una vida sana.

 

Sanar Alternativamente, es un equipo de profesionales en salud que brindamos alternativas diferentes para que cada persona pueda obtener el bienestar físico, mental y emocional que necesite. Para más información comunicarse al 3102381588 o escribir al correo sanaralternativamente@gmail.com

 

*Médico Cirujana de la Universidad Nacional de Colombia.

Diplomada y Especialista en Medicina Alternativa de la Universidad del Rosario y Universidad Juan N. Corpas.

 

Siempre es mejor prevenir que tener que curar, y en un país como el nuestro, con tanta abundancia y diversidad en alimentos, tenemos muchas opciones para comenzar a cambiar tradiciones.

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