Francia Márquez ante la ONU: exige reparaciones globales para afrodescendientes

La vicepresidenta de Colombia pidió a Naciones Unidas pasar del discurso a acciones concretas, advirtiendo que el racismo estructural y las secuelas del colonialismo siguen vigentes en los Estados.

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Francia Elena Márquez Mina, vicepresidente de Colombia. Foto/Presidencia.
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La vicepresidenta de Colombia, Francia Elena Márquez Mina, volvió al escenario internacional con una intervención virtual en el quinto período de sesiones del Foro Permanente sobre los Afrodescendientes, que se desarrolla del 14 al 17 de abril de 2026 en el Palacio de las Naciones, en Ginebra (Suiza). Su participación no pasó desapercibida: planteó un mensaje directo al sistema internacional sobre la urgencia de avanzar en el reconocimiento efectivo de los derechos de las comunidades afrodescendientes.

El encuentro, enmarcado en el Segundo Decenio Internacional de los Afrodescendientes, se consolida como uno de los principales espacios de discusión global sobre equidad racial, justicia y reparación.

Una memoria que sigue vigente en las estructuras actuales

Durante su intervención, Márquez Mina expuso una línea argumentativa contundente: la desigualdad que enfrentan los pueblos afrodescendientes no es un fenómeno aislado ni reciente, sino el resultado de procesos acumulados como la colonización, la trata trasatlántica de personas esclavizadas, el exterminio de pueblos indígenas y el racismo estructural.

Según explicó, estas dinámicas no solo pertenecen al pasado, sino que continúan manifestándose en formas de despojo territorial, exclusión económica, marginalización cultural y limitaciones en el acceso a derechos.

En ese contexto, la vicepresidenta elevó una solicitud directa al sistema de Naciones Unidas: reconocer a los afrodescendientes como pueblos con derechos, lo que implica ajustes en las políticas globales y en los marcos de gobernanza internacional.

La intervención apuntó a cerrar la brecha entre los pronunciamientos simbólicos y las acciones concretas, insistiendo en la necesidad de medidas verificables que transformen las condiciones de vida de estas comunidades.

Colombia en el escenario internacional: iniciativas y posicionamiento

Márquez también destacó el papel de Colombia en la agenda multilateral. Mencionó la resolución que estableció el 25 de julio como Día Internacional de las Mujeres y Niñas Afrodescendientes y la participación del país en el Convenio sobre Diversidad Biológica, donde se ha promovido la inclusión de estas comunidades dentro del sistema ambiental global.

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Estas acciones, según indicó, forman parte de una estrategia orientada a posicionar la agenda afrodescendiente en espacios de decisión internacional.

Uno de los puntos centrales de su intervención fue la dignidad. La vicepresidenta sostuvo que este concepto no es retórico, sino una base de acción que exige reconocer la permanencia de estructuras coloniales dentro de los Estados y sus instituciones.

Desde esta perspectiva, planteó que cualquier transformación real debe partir del reconocimiento de esas estructuras y de su impacto en la vida cotidiana de millones de personas.

Reparaciones: la propuesta que marca el debate

En línea con este planteamiento, Márquez defendió las reparaciones como un componente necesario para reconfigurar las relaciones de poder, enfrentar el racismo estructural y avanzar hacia sociedades más equitativas.

Propuso un enfoque integral basado en cuatro dimensiones:

  • Cultural y epistémica.
  • Espiritual y psicológica.
  • Política —donde citó el caso de Haití como ejemplo de deuda impuesta tras su independencia—
  • Económica.

Este esquema busca abordar el problema desde múltiples niveles, más allá de las compensaciones económicas.

Fondo global y articulación internacional

La vicepresidenta reiteró la necesidad de crear un fondo global de reparaciones orientado a la restauración de la dignidad de los pueblos africanos y afrodescendientes. En su intervención, instó a Naciones Unidas y al Foro Permanente a liderar este proceso.

Además, señaló que las agendas de CARICOM y de la Unión Africana ofrecen una base para articular esfuerzos internacionales y avanzar hacia mecanismos de reparación con alcance global.

El mensaje final de la vicepresidente marcó el tono de su intervención: un llamado a la acción frente a lo que considera un retroceso en los derechos de estas comunidades.

“Ante el retroceso de nuestros derechos, es necesario defenderlos con determinación. Este debe ser el tiempo de la justicia, de las reparaciones y del trabajo conjunto hasta que la dignidad se haga costumbre”, afirmó. Señaló que el colonialismo sigue operando dentro de los Estados y presentó a Haití como símbolo de deuda internacional aún no resuelta.

Señaló que el colonialismo sigue operando dentro de los
Estados y presentó a Haití como símbolo de deuda
internacional aún no resuelta.