En el marco de la conmemoración de la resurrección de Jesucristo el pasado domingo 5 de abril, el municipio de Choachí se convirtió en punto de encuentro para cientos de ciudadanos que participaron en una jornada cargada de significado espiritual, reflexión colectiva y sentido de comunidad.
La participación masiva de la comunidad chiguana evidenció una conexión profunda con las tradiciones religiosas, pero también con la necesidad de generar espacios de encuentro que fortalezcan la convivencia y el tejido social en el territorio.
Más allá de los actos litúrgicos, la jornada se consolidó como un escenario donde la fe se expresó como un elemento articulador capaz de reunir generaciones, promover el diálogo y reforzar la identidad local.
El mensaje del primado de Colombia: esperanza y reconciliación en tiempos de desafío
La celebración fue presidida por monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, quien centró su intervención en un llamado directo a la esperanza, la reconciliación y la reconstrucción de los vínculos sociales.
Durante su mensaje, enfatizó la importancia de fortalecer los lazos comunitarios en medio de contextos marcados por tensiones y transformaciones sociales, invitando a los asistentes a asumir la fe como una guía para la convivencia, el respeto y la construcción de paz desde lo cotidiano.

Su presencia no solo dio un carácter especial a la jornada, sino que también posicionó a Choachí como un territorio donde la espiritualidad dialoga con los retos contemporáneos.
Orden Chiguachía: reconocimiento al liderazgo espiritual y servicio a la comunidad
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la entrega de la Orden Chiguachía por el alcalde Álvaro Pulido Rodríguez, junto a la gestora social Andrea Comas.
El reconocimiento fue entregado a monseñor Luis José Rueda Aparicio como exaltación a su liderazgo espiritual, su compromiso pastoral y su permanente servicio a la comunidad, en un acto que resaltó el papel de la Iglesia como actor relevante en el fortalecimiento del tejido social y el acompañamiento ciudadano.

Este tipo de distinciones refuerza el vínculo entre institucionalidad y comunidad, destacando referentes que aportan a la construcción de entornos más solidarios y humanos.
La jornada también puso en evidencia el trabajo del presbítero Luis Alfonso Canedo, quien lideró la organización de las actividades de Semana Santa junto al equipo de pastoral, misioneros y voluntarios de la Iglesia San Miguel Arcángel.
Gracias a esta articulación, fue posible desarrollar una programación estructurada, participativa y alineada con el sentido espiritual de la celebración, permitiendo que la comunidad viviera cada momento con orden, recogimiento y conexión colectiva.
Detrás de cada acto hubo un esfuerzo coordinado que reafirma el valor del trabajo comunitario como base para sostener tradiciones y fortalecer la vida social del municipio.
Más allá de la celebración: un llamado a transformar la vida cotidiana
El mensaje que dejó la jornada no se limitó al ámbito religioso. La conmemoración se convirtió en un punto de partida para reflexionar sobre el papel de la fe en la vida diaria y su capacidad para impulsar cambios reales en la sociedad.
El encuentro dejó un llamado colectivo a vivir los valores de la solidaridad, el respeto y la convivencia desde acciones concretas, en un contexto donde las comunidades buscan referentes que orienten el presente y permitan proyectar un futuro más humano.
Choachí no solo conmemoró una fecha del calendario religioso: consolidó un espacio de encuentro que reafirma el poder de la fe como motor de transformación social.

La participación de la comunidad chiguana evidenció la vigencia de las tradiciones y su impacto en la vida social.










