Bajo la superficie de los lagos y ríos del altiplano cundiboyacense ocurre algo que no es visible a simple vista, pero que empieza a mostrar efectos: especies nativas y una introducida están coincidiendo en el uso de los mismos recursos para alimentarse.
La investigación, liderada por la magíster en Biología Diana Marcela Vélez Triviño, de la Universidad Nacional, analizó esta interacción en cuatro sistemas acuáticos (lago de Tota, embalse del Neusa, río Suesca y laguna de Fúquene) y encontró que la trucha arcoíris comparte una parte significativa de su dieta con peces nativos como el capitán de la Sabana y la guapucha, lo que plantea un escenario de competencia en estos ecosistemas.
¿Qué especies están involucradas en esta interacción?
El capitán de la Sabana y la guapucha son peces nativos que permanecen cerca del fondo, donde se alimentan de larvas de insectos, pequeños crustáceos y otros organismos esenciales en la cadena alimenticia.

En contraste, la trucha arcoíris, introducida en Colombia durante el siglo XX, tiene un comportamiento más flexible: se desplaza en distintos niveles del agua y accede a una mayor variedad de alimento, incluyendo los mismos recursos que consumen las especies nativas.

¿Cómo se determinó que comparten el alimento?
La investigación se desarrolló durante cerca de un año, con el análisis de 69 peces y distintos organismos presentes en su dieta.
Para establecer qué estaban consumiendo, se aplicaron dos metodologías: el estudio de isótopos estables de carbono y nitrógeno, que permite rastrear la alimentación a lo largo del tiempo, y un análisis de coocurrencia basado en más de 200 registros de presencia recopilados entre 2021 y 2023.
Los resultados indicaron que estas especies pueden compartir más del 60 % de sus recursos alimenticios en ciertos entornos.
¿Dónde se evidencian las diferencias en la presencia de las especies?
El análisis mostró que no siempre coinciden en los mismos puntos. En el lago de Tota, por ejemplo, no se registró la presencia del capitán de la Sabana en los sitios muestreados, mientras que sí se identificó la trucha.
En otros sistemas como el río Suesca, el embalse del Neusa y la laguna de Fúquene sí se reportó la presencia del pez nativo, siendo este último uno de los lugares con mayor abundancia.
¿La trucha está desplazando a las especies nativas?
El estudio no concluye un desplazamiento directo. La distribución de las especies también responde a factores como la calidad del agua, la temperatura, la disponibilidad de oxígeno y las características del hábitat.
Sin embargo, la investigadora Vélez Triviño advierte que cuando varias especies dependen de los mismos recursos, pueden generarse presiones ecológicas que, con el tiempo, modifiquen el equilibrio del ecosistema.
¿Qué implicaciones tiene para la biodiversidad?
El capitán de la Sabana está catalogado como especie vulnerable en Colombia, lo que indica un riesgo de disminución en sus poblaciones.
Al mismo tiempo, la producción de trucha continúa en aumento en el país, con más de 15.000 toneladas anuales, lo que refleja su peso económico pero también plantea retos en términos de manejo ambiental.
¿Qué sigue en la investigación?
Los resultados abren la puerta a nuevos estudios que permitan entender con mayor precisión estas interacciones, especialmente en relación con variables como la contaminación, las condiciones del hábitat y la presencia de otras especies.
El objetivo es contar con información suficiente para tomar decisiones que permitan conservar las especies nativas sin desconocer las actividades productivas asociadas
a la trucha.












