La plaza de Zipaquirá fue el escenario donde se firmaron las famosas Capitulaciones que dieron por ternada la insurgencia de los Comuneros, 8 de junio de 1781.

Entre otros puntos más destacados del documento fueron:

Derogación o disminución de los impuestos que no habían sido consultados con la población. De forma unánime, se exigió la eliminación del tributo de la Armada Barlovento y la disminución en las tarifas de las contribuciones sobre el tabaco y el aguardiente. Devolución de algunos resguardos y minas de sal a los indígenas, reducción de la tarifa de sus tributos y la derogación del diezmo.

Sin embargo, algunos miembros de la revuelta encabezados por José Antonio Galán, desconfiaron de la celeridad con las que fueron aceptadas las condiciones por parte de los negociadores y arzobispo y prosiguieron a la lucha.

El movimiento comunero fracasó, pero dejó en claro a los criollos la desconfianza que debían tener frente a las autoridades españolas. Las Capitulaciones de Zipaquirá, no fueron más que un instrumento de las autoridades coloniales para ganar tiempo, mientras se reforzaba la capital con tropas enviadas de Cartagena.

En las Capitulaciones de Zipaquirá, que Berbeo y los Comuneros negociaron con la comisión oficial, encontramos la defensa de las tradiciones jurídicas de los pueblos, el reclamo por la supresión y rebaja de impuestos, la libertad, de cultivo y el libre comercio del tabaco, el mejoramiento de caminos y puentes, el acceso de los americanos a los altos puestos administrativos, la devolución de los resguardos a los indígenas, la devolución de las salinas a los indios y otros reclamos.

Al Virrey Manuel Antonio Flórez, quien se encontraba en Cartagena de Indias, desconoció las capitulaciones, bajo el argumento que habían sido firmadas bajo amenaza y envió el regimiento fijo desde esa ciudad para implantar la autoridad en Santafé. Todo volvió a su antiguo estado. Un grupo de comuneros, al mando de José Antonio Galán decidió levantarse de nuevo.

El Cacique Ambrosio Pisco que encarcelado en Cartagena y pese a que luego fue indultado, nunca pudo volver al interior del país. Otros dirigentes fueron sentenciados a sufrir 200 latigazos, vergüenza publica y prisión en África.  Muchos campesinos sin tierra fueron enviados a Panamá, donde perecerían por cuenta de las inclemencias del malsano clima tropical.

Entre 1764 – 1767 habían estallado motines contra el monopolio del aguardiente, fueron las medidas tomadas a fines de la década de 1770, que provocaron que el nuevo levantamiento tomara una magnitud sin precedentes.

La plaza de Zipaquirá fue el escenario.

Foto portada: Plaza principal de Los Comuneros en Zipaquirá, autoría de Diego Grandi en Envato.

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