Las llamas pueden extinguirse en cuestión de horas o días ocasionando graves y lamentables daños ambientales, pero para la fauna silvestre las consecuencias de un incendio forestal pueden continuar mucho después. Tres animales murieron tras resultar afectados por emergencias registradas en diferentes municipios de Cundinamarca, mientras un mono nocturno permanece bajo atención veterinaria especializada.
Un puercoespín arborícola, un tamandúa y un armadillo no lograron sobrevivir a las afectaciones sufridas en medio de los incendios reportados en Villeta, Guaduas y Caparrapí, respectivamente. El cuarto caso corresponde a un mono nocturno encontrado en Puerto Salgar, que continúa recibiendo atención en el Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV), ubicado en Tocaima.
Detrás de cada hectárea consumida por el fuego también existe una pérdida menos visible pero muy grave y preocupante: animales que quedan atrapados entre las llamas, sufren quemaduras, pierden sus refugios, se quedan sin alimento o enfrentan lesiones que pueden comprometer su supervivencia incluso después de ser rescatados.
Sobrevivir a las llamas no significa estar fuera de peligro
Para un animal silvestre, escapar del fuego puede ser apenas el comienzo de una recuperación difícil. Las altas temperaturas pueden ocasionar lesiones en tejidos y órganos, además de favorecer infecciones y producir un deterioro progresivo que, dependiendo de la gravedad del caso, puede terminar en la muerte.
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) informó que los cuatro animales fueron atendidos tras los incendios forestales registrados en sus respectivos territorios. Tres de ellos murieron, mientras que el mono nocturno continúa bajo manejo veterinario especializado.
El CAV de la entidad cuenta con profesionales, medicamentos y equipos destinados a la valoración, estabilización y recuperación de fauna silvestre afectada por diferentes emergencias. Sin embargo, existen casos en los que la severidad de las quemaduras y otras lesiones provocadas por el fuego hacen especialmente complejo el proceso de recuperación.
“Cada animal que resulta afectado por un incendio nos recuerda que las consecuencias de estas emergencias van mucho más allá de las hectáreas de vegetación quemada. La fauna silvestre también pierde refugio, alimento y, en muchos casos, la vida. Por eso, la prevención es fundamental”, señaló Magdala Lizbeth Iregui Quevedo, directora de Biodiversidad de la CAR.
Un incendio también destruye hogares, alimento y corredores naturales
Los incendios forestales no solamente consumen árboles, pastos y vegetación. Dentro de esos ecosistemas habitan mamíferos, aves, reptiles, anfibios e innumerables organismos que dependen directamente del bosque para refugiarse, alimentarse, reproducirse y desplazarse.
Cuando el fuego avanza rápidamente, no todos los animales tienen la capacidad de escapar.
Algunos pueden quedar rodeados por las llamas; otros sufren quemaduras o afectaciones derivadas del humo y las altas temperaturas. Incluso aquellos que sobreviven pueden regresar a un territorio en el que ya no encuentran alimento, agua o protección.
Los casos registrados en Villeta, Guaduas, Caparrapí y Puerto Salgar muestran así una de las consecuencias más dolorosas de estas emergencias: mientras las cifras oficiales suelen expresar los daños en hectáreas afectadas, detrás de cada incendio también existe un impacto directo sobre seres vivos que dependen completamente de esos ecosistemas.
Prevenir un incendio forestal también puede salvar animales
Ante el aumento del riesgo de incendios, la autoridad ambiental reiteró el llamado a evitar cualquier conducta que pueda iniciar una conflagración.
Entre las principales recomendaciones se encuentran no arrojar colillas de cigarrillo en zonas rurales o con vegetación, abstenerse de realizar fogatas y quemas y reportar inmediatamente cualquier columna de humo o incendio que pueda representar una amenaza para los ecosistemas.
La prevención adquiere especial importancia durante los próximos meses. De acuerdo con la actualización climática del Ideam de agosto de 2026, las condiciones de El Niño continúan fortaleciéndose y existe una alta probabilidad de que el fenómeno persista hasta comienzos de 2027. Las proyecciones señalan, además, la posibilidad de que alcance una intensidad muy fuerte durante el trimestre comprendido entre octubre y diciembre.
Este panorama exige mantener las medidas de prevención frente a los incendios forestales y reforzar la protección de los ecosistemas, particularmente en territorios expuestos a altas temperaturas, disminución de las precipitaciones y pérdida de humedad en la cobertura vegetal.
“Cada incendio prevenido representa una oportunidad para proteger cientos de animales que no pueden escapar a tiempo de las llamas”, reiteró Iregui Quevedo.
La CAR recordó que mantiene habilitada las 24 horas del día, los siete días de la semana, la línea 316 524 4031 para recibir reportes relacionados con fauna silvestre en situación de emergencia y activar los protocolos de atención correspondientes.
Los animales que murieron en estos incendios dejan una advertencia que trasciende las estadísticas: cuando el bosque arde, no solamente desaparece vegetación. También pueden perder la vida quienes encuentran allí su único hogar.
Los casos muestran apenas una parte del impacto: resulta difícil establecer cuántos animales pudieron morir, quedar heridos o perder sus refugios y fuentes de alimento.













