Bogotá puso en marcha la construcción del nuevo estadio Nemesio Camacho El Campín, un escenario proyectado para recibir a más de 60.000 espectadores y cuya entrada en funcionamiento está prevista para diciembre de 2028, aproximadamente un año después de la fecha contemplada inicialmente.
Las obras comenzaron con la instalación del campamento y el despliegue de la infraestructura necesaria para intervenir progresivamente el complejo. El proyecto reemplazará el estadio actual y contempla una cubierta retráctil, graderías móviles, nuevas condiciones de visibilidad, mayor conectividad y sistemas tecnológicos para la operación y seguridad.
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán Pachón, anunció el inicio de esta etapa y explicó que el diseño fue ajustado para aumentar el aforo, una modificación que, según la Administración Distrital, no tendrá un costo adicional para la ciudad.
De 2027 a diciembre de 2028: así cambió el cronograma
El comienzo de los trabajos también confirmó una modificación importante frente a las primeras proyecciones del proyecto.
Aunque inicialmente se había planteado que el nuevo estadio estaría terminado en 2027, el calendario actualizado fija su entrada en funcionamiento para diciembre de 2028.
Durante la estructuración también fue revisada la capacidad inicialmente prevista. El diseño pasó de contemplar alrededor de 46.000 asistentes a superar los 60.000, con el propósito de ampliar las posibilidades de Bogotá para recibir competencias deportivas internacionales y espectáculos de gran formato.
Un estadio que podrá cerrar completamente su cubierta
Entre las transformaciones más visibles estará la instalación de una cubierta retráctil, diseñada para cerrar completamente el escenario cuando las condiciones del evento o del clima lo requieran.

La gradería sur también podrá retraerse automáticamente. Este sistema permitirá modificar el espacio interior dependiendo de si se realiza un partido, concierto u otro espectáculo y facilitará los montajes sin ocupar de la misma manera el terreno de juego.
La estructura alcanzará aproximadamente 70 metros de altura, frente a los 27 metros del escenario actual. Según las proyecciones divulgadas por el Distrito, el diseño de la cubierta y la nueva altura contribuirían a disminuir hasta en un 30 % la propagación del ruido hacia los sectores vecinos.
En la fachada se contempla, además, una pantalla LED exterior de aproximadamente 400 metros cuadrados.
La visibilidad desde las graderías también cambiará
El diseño busca corregir una de las condiciones que inciden directamente en la experiencia de quienes asisten a un partido o espectáculo: la línea de visión.
El proyecto tendrá una configuración isóptica que elevará este indicador de los actuales 52 milímetros a 90 milímetros. El propósito es evitar obstrucciones entre espectadores y garantizar una visual más despejada hacia el campo desde las diferentes localidades.

El complejo también incorporará 225 suites, camerinos con más de 600 metros cuadrados de áreas exclusivas y un aumento considerable de las unidades sanitarias, que pasarán de 274 a 910.
Inteligencia artificial y reconocimiento facial en los accesos
La seguridad y la conectividad constituyen otro componente de la transformación. Está previsto aumentar de aproximadamente 300 a más de 800 cámaras, algunas con herramientas de inteligencia artificial para apoyar la operación del escenario.

También se proyectan más de 200 torniquetes con reconocimiento facial, mientras que la infraestructura de comunicaciones tendrá capacidad para conectar simultáneamente hasta 90.000 dispositivos.
El uso de información biométrica deberá cumplir las disposiciones colombianas sobre protección de datos personales, debido al carácter sensible de este tipo de información.
En materia técnica, el sistema de sonido pasará de 32 a 185 parlantes y la iluminación aumentará de 250 a 585 luminarias.
El actual El Campín seguirá funcionando durante parte de las obras
La construcción tendrá una particularidad: el estadio existente continuará recibiendo actividades durante parte del proceso, mientras las intervenciones avanzan progresivamente alrededor del complejo.

La fase inicial incluye adecuación de accesos y circulaciones internas, preparación de áreas para maquinaria y materiales, instalaciones provisionales, señalización y dispositivos de seguridad.
Con el comienzo de estas labores, Bogotá entra en la etapa material de un proyecto que cambiará por completo uno de sus escenarios deportivos más reconocidos y que, de acuerdo con el cronograma anunciado, deberá estar operativo a finales de 2028.
La estructura alcanzará cerca de 70 metros de altura y su diseño busca reducir hasta en un 30 %
la propagación del ruido hacia sectores vecinos.













