Menos lluvias en Cundinamarca: varias cuencas registran caudales muy por debajo de sus promedios

La disminución de las precipitaciones golpea varias cuencas de Cundinamarca: Sumapaz registra 10 %; el río Suárez, entre 9 % y 14 %; y las cuencas media y baja del río Bogotá, 15 % y 19 %. La CAR pidió a los municipios proteger bocatomas, activar medidas de contingencia y evitar las quemas.

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Alfred Ignacio Ballesteros Alarcón, director general de la CAR, advirtió sobre la reducción de las lluvias y los bajos caudales que registran varias cuencas de Cundinamarca, especialmente aquellas que no cuentan con regulación mediante embalses. Foto: Archivo Extrtategia.
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La reducción de las lluvias durante septiembre de 2026 comenzó a reflejarse con fuerza en varias cuencas de Cundinamarca que no cuentan con grandes embalses para regular la disponibilidad de agua. El panorama más preocupante se presenta en la cuenca del río Negro, donde las mediciones reportadas por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) indican que actualmente registra apenas el 2 % del caudal frente al promedio de referencia.

La situación también se evidencia en las cuencas de los ríos Suárez, Sumapaz y Bogotá, donde los registros se encuentran considerablemente por debajo de sus valores habituales.

De acuerdo con el último reporte hidrometeorológico de la CAR, durante la primera quincena de septiembre las precipitaciones disminuyeron considerablemente en buena parte de su jurisdicción. Como consecuencia, diferentes estaciones de monitoreo comenzaron a evidenciar fuertes descensos en los caudales.

En la cuenca alta del río Suárez, el registro se ubica en el 9 %, mientras que en la cuenca media alcanza el 14 %. En el Sumapaz se encuentra en el 10 % y, para el río Bogotá, los valores reportados corresponden al 15 % en la cuenca media y al 19 % en la cuenca baja.

Río Negro registra apenas el 2 % frente a su promedio de referencia

El caso que genera mayor preocupación es el de la cuenca del río Negro. Esta corriente nace en jurisdicción de Pacho, atraviesa cerca de 24 municipios y posteriormente desemboca en el río Magdalena, en Puerto Salgar.

Según la información divulgada por la CAR, actualmente esta cuenca registra apenas el 2 % del caudal frente al promedio de referencia, una condición que evidencia la magnitud de la reducción que vienen experimentando las fuentes superficiales en algunas zonas del departamento.

La situación adquiere especial importancia porque numerosas comunidades, acueductos municipales y veredales dependen directamente del comportamiento de estas fuentes naturales.

Cuencas sin grandes embalses enfrentan mayor vulnerabilidad

La CAR hizo una precisión fundamental frente al panorama hídrico: los niveles actuales de los principales embalses no representan necesariamente las condiciones que enfrentan todas las cuencas de Cundinamarca.

Según el reporte de la autoridad ambiental, el Sistema Chingaza registra un almacenamiento del 94,6 %; el Agregado Norte, integrado por los embalses de Neusa, Sisga y Tominé, se encuentra en 67,8 %; mientras que El Hato alcanza el 78 %.

Estas reservas proporcionan capacidad de regulación para determinados territorios y sistemas de abastecimiento. Sin embargo, otras regiones dependen principalmente del comportamiento natural de las lluvias, los afluentes y la escorrentía superficial.

Es el caso de sectores de las provincias de Rionegro y Sumapaz, donde la ausencia de grandes estructuras de almacenamiento hace que una disminución prolongada de las precipitaciones pueda trasladarse con mayor rapidez a los caudales disponibles.

Por esa razón, contar con niveles importantes de almacenamiento en algunos embalses no significa que exista una condición uniforme de disponibilidad de agua en toda la jurisdicción de la CAR.

CAR pide a los alcaldes activar los comités de gestión del riesgo

Ante el descenso registrado en las fuentes hídricas, el director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros Alarcón, hizo un llamado directo a las administraciones municipales para anticiparse a un eventual agravamiento de las condiciones durante los próximos meses.

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“Contar con reservas en los embalses garantiza estabilidad para una parte importante de la población, pero no resuelve la situación en aquellas cuencas que dependen únicamente de la lluvia y afluentes naturales. La disminución en los caudales ya es visible en estaciones de monitoreo fluvial”, señaló Ballesteros Alarcón.

El funcionario pidió a las alcaldías, empresas de servicios públicos y comunidades activar las medidas preventivas necesarias para proteger las fuentes de abastecimiento.

“No hay espacio para la confianza, el riesgo es real para todo el territorio. Por eso, a todos los alcaldes les exigimos activar sus comités de gestión del riesgo para proteger bocatomas y a la comunidad: cero quemas y absoluta responsabilidad con el agua”, manifestó el director general de la CAR.

La autoridad ambiental también pidió fortalecer los planes de contingencia, proteger las bocatomas y optimizar el consumo del recurso hídrico.

Proyección sobre El Niño aumenta la preocupación para finales de 2026

A la reducción de las precipitaciones y de los caudales se suma el escenario climático previsto para los próximos meses.

Ballesteros Alarcón informó este viernes 2 de octubre de 2026 que, de acuerdo con información de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM),citada por la CAR, el fenómeno de El Niño tendría un 90 % de probabilidad de alcanzar una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026 y comienzos de 2027.

La atribución resulta relevante: se trata de una proyección comunicada públicamente por el director general de la CAR con base en información que la autoridad ambiental atribuye a NOAA e IDEAM.

De consolidarse un periodo prolongado con menores precipitaciones, las cuencas que dependen directamente de las lluvias podrían enfrentar una presión mayor debido a la ausencia de grandes sistemas de almacenamiento que permitan amortiguar rápidamente una temporada seca.

Protección de bocatomas, cero quemas y uso responsable del agua

Frente a este escenario, la CAR considera que las medidas preventivas deben adoptarse antes de que puedan presentarse dificultades de abastecimiento.

El llamado se concentra principalmente en proteger las bocatomas, activar los mecanismos municipales de gestión del riesgo, evitar las quemas y reducir el consumo innecesario de agua.

La prevención de incendios adquiere además especial relevancia ante periodos secos, debido a que la disminución de humedad en la vegetación puede favorecer la propagación del fuego y aumentar simultáneamente la presión sobre las fuentes hídricas utilizadas para atender emergencias.

La Corporación continuará realizando seguimiento al comportamiento de las precipitaciones, los ríos y demás fuentes superficiales de su jurisdicción.

Mientras tanto, el contraste entre los niveles de almacenamiento de algunos embalses y el fuerte descenso registrado en cuencas sin capacidad significativa de regulación deja una advertencia para los municipios: la disponibilidad de agua no presenta las mismas condiciones en todo Cundinamarca y el comportamiento de las lluvias durante los próximos meses será determinante para establecer la evolución del panorama hídrico.

Las reservas de los embalses no reflejan la situación de toda Cundinamarca: varias cuencas dependen directamente
de las lluvias y sus afluentes.