Cultura

¡Pásela por Inocentes! La historia de un día de locos

Tres días después de Navidad y tres antes que el año expire, nos encontramos con una simpática celebración, que nos hace estallar en risas, alejándonos un poco de las duras realidades que la cotidianidad nos trae. El 28 de diciembre ha sido por excelencia, el día de las bromas, de las picardías, de las travesuras más disparatadas, todo ello porque conmemoramos el día de los Santos Inocentes. Cuando esa fecha llega, muchos saben tener la precaución de no caer en las trampas y bromas que sus amigos les quieran gastar o de dudar ante cualquier cosa que les digan, so pena de no ser cierta. La verdad, es un día para NO tomar en serio y que hace parte de todas las celebraciones de fin de año.

Se ha vuelto además muy tradicional, la creatividad y graciosidad de los medios de comunicación, que nos muestran de la manera más particular, las embarradas, «metidas de pata», equivocaciones, y cuanto material desprevenido obtengan a lo largo del año, para divertirnos y distraernos. Caídas, resbalones, equivocaciones, olvidos y hasta palabra salidas de tono, hacen parte del chistoso repertorio.

El 28 de diciembre ha sido por excelencia, el día de las bromas, de las picardías, de las travesuras más disparatadas, todo ello porque conmemoramos el día de los Santos Inocentes

Pero como dije, estos chascarrillos no se limitan sólo a medios de comunicación, sino que también se han tomado la vida diaria de los colombianos, en lugares de trabajo, oficinas, en el autobús, restaurantes y hasta en casa. La pregunta interesante es ¿de dónde salió esa tradición?

Desde niños hemos escuchado, que todo se originó a raíz de un hecho muy doloroso e indignante que sucedió en tiempos de Jesús. Se cuenta que, en ese momento de la historia, el Rey Herodes, llamado el Grande, inquieto por los rumores del nacimiento de Cristo y ante la evasiva de los reyes magos que habrían de avisarle dónde había nacido para también adorarle, ordenó exterminar a todos los recién nacidos, seguro que entre ellos estaría el pequeño Jesús. Sin embargo, la Divina Providencia no permitió tal propósito, advirtiendo a San José el peligro inminente y de esta manera la Sagrada Familia huye presurosa a Egipto antes que empezara la masacre. Como forma de conmemorar tal suceso, la iglesia dispuso traer a la memoria a esos pequeños inocentes cada 28 de diciembre.

Fotografía: Representación del sacrificio de los santos inocentes, ordenada por Herodes el Grande, buscando terminar con la vida del Niño Jesús.

Sin embargo, se sabe de otros hechos que enriquecieron la curiosa tradición. En la Edad Media, existió el llamado “Día de todos los Locos”, tradicional en buena parte de Europa, que también recibió el nombre de Fiesta del Obispillo o incluso Día del Obispo Niño, en otros lugares. Al principio se dio en las iglesias catedrales, donde era escogida una persona que, vestido con traje de obispo, ridiculizaba a los fieles, parodiando las celebraciones y que concluían en una procesión por las calles de los poblados, en la que se recogía dinero destinado a un opíparo banquete.

La iglesia fue poco a poco eliminando esta costumbre, por su inconveniencia. Sin embargo, la costumbre de hacer bromas, subsistió en algunas regiones del mundo. Cada país le ha agregado sus propios ingredientes culturales o la celebra en fechas distintas. En Colombia por ejemplo, tuvo su apogeo en épocas pasadas, donde el factor común eran desde luego las bromas pesadas y las mal llamadas “mentiras piadosas” que en ocasiones terminaban en increíbles dramas familiares.

Fotografía Fotos Antioquia. Los muñecos denominados «años viejos» en Colombia, suelen aparecer el día de inocentes y por décadas han sido una tradición que refleja situaciones jocosas, particulares, cotidianas o que en ocasiones se convierten en una auténica protesta social.

En esta fecha, solían también aparecer en escena los famosos “años viejos”, muñecos con o sin motivo, rellenos de trapos viejos, aserrín, periódico y desde luego pólvora. Estos monigotes podían representar un momento de esos que uno quiere olvidar, o un dolor, angustia o rabia, vivido durante el año. En su momento se convirtieron en una clara protesta social contra el gobierno, el sistema, la injusticia y en general todos los males de la sociedad.

Apostados en esquinas, puentes, ventanas, puertas, balcones y demás, le prodigaban un buen susto a quienes transitaban por el lugar, más si era de noche. Hoy buena parte de ello, ha quedado en el pasado y casi que el día de inocentes, se limita tan sólo a lo que presentan los medios de comunicación.

En esta fecha, solían aparecer en escena los famosos “años viejos”, muñecos con o sin motivo, rellenos de trapos viejos, aserrín, periódico y desde luego pólvora

Sin embargo, en el inconsciente colectivo persiste ese deseo de querer burlarse de alguien, como también la prevención que cada quien tiene y que le hace dudar acerca de lo que le digan o cuenten. Es un día que aprovechan quienes gustan de generar contenidos falsos o fake news para hacer de las suyas y derrocar presidentes, subir salarios, bajar costos de los precios básicos, y más a nivel privado, inventarse hasta matrimonios o relaciones inexistentes. Eso sí, es común escuchar, que cuando el gobierno sube los precios de la canasta familiar, crea nuevos impuestos o cualquier medida absurda, la gente se refiere a esos hechos como auténticas “inocentadas”, incluso si se dan en otra época del año.

Fotografía: John Sánchez. Las bromas, los chistes, las burlas y demás chascarrillos, están a la orden del día, durante la acostumbrada conmemoración de los santos inocentes cada 28 de diciembre.

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Lo cierto, amigo lector que degusta esta historia, cuídese al creer todo lo que le cuentan hoy 28, sin antes corroborar su veracidad y si se gana la lotería, le aumentan el sueldo, su pareja se va con otra persona, usted queda en bancarrota o cualquier otra situación fuera de lo normal, respire, compruebe y no se deje llevar del momento, no sea que en medio de la emoción, grata o adversa, tenga que escuchar esa temida frase a la que tanto le huimos: “Pásela por inocentes”.

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