Opinión

Hacia una paz pegada con babas

Por. Octavio Quintero


 “Por más barniz que le metan al tema de la paz, la gente, en medio de esta zozobra económica y social, no está para hablar de paz…”.

 

- Publicidad -

 

Según la última encuesta del Centro Nacional de Consultoría, CNC, divulgada por CM& el 8 de enero, la imagen positiva del Presidente ha caído 10 puntos, del 59 al 49%, en los últimos dos meses…

Y el rancho ardiendo, porque las próximas encuestas deberán reflejar el grueso del rechazo de la opinión pública sobre la pretendida reforma tributaria y el rechazo social al pichicato incremento del salario mínimo. 

- Publicidad -

En medio de este negativo escenario, el tema de la paz pareciera naufragar, no como que la gente no quiere la paz, sino algo así como en retaliación a un gobierno que habla de paz en medio de una guerra, no de fusiles, sino de inequidad social en los campos tributario y laboral.

Hasta la Confederación General del trabajo, CGT, usualmente muda ante los embates sociales de este gobierno, rompió el silencio, y ahora anda pregonando, junto a la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, el paro social. Y hasta el descastado ministro del Trabajo, Lucho Garzón, abrió la boca para decir tímidamente que, en efecto, le parecía que el decreto de salario mínimo debiera revisarse a la luz de la Constitución…

Claro que, para el caso, la constitución parece ser el insensible ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, que ya dijo que el incremento no se revisará: “última palabra”.

- Publicidad -

Resulta increíble, en este extraño mundo de Macondo, que un tipo así tenga el coraje de aspirar a la Presidencia; y resultaría más increíble que hubiera personas que votaran por él. Pero como dijo recientemente el nuevo gobernador de Antioquia, Luis Pérez, “hay cosas que parecen imposible hasta que suceden”.

Por más barniz que le metan al tema de la paz, la gente, en medio de esta zozobra económica y social, no está para hablar de paz…

En la encuesta aludida, la pregunta por la paz es falsa porque viene quedando claro que la discusión, y mejor la polarización nacional no es si se quiere la paz sino a qué precio.

- Publicidad -

Preguntar, como lo hace el CNC: “¿Usted aprueba la decisión del Presidente Santos de abrir los diálogos de paz con la guerrilla?”, es pregunta trasnochada que debió haberse hecho hace tres años, cuando se iniciaron los diálogos de La Habana…

Claro que no lo hacen por bobos sino por vivos, porque lo que se va buscando es una respuesta positiva que, de otra forma, por ejemplo, preguntando, algo así como: “¿Usted aprueba todas las concesiones que se le están otorgando a la Guerrilla?”, probablemente la respuesta no hubiera sido de un 68% SÍ contra un  31% No, sino todo lo contrario.

Y, al parecer, esa va a ser la pregunta del Plebiscito: “¿Usted quiere la paz?”, o algo así… Y, entonces, le estaremos poniendo la lápida a una paz falsa, “pegada con babas” que, para terminar en lugares comunes, “durará lo que dura un pandero en la puerta de una escuela”. 

- Publicidad -

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más deOpinión

De interés