Cundinamarca enfrenta riesgo de sequías e incendios forestales ante posible llegada de un fenómeno de El Niño fuerte

Un análisis técnico identificó municipios y provincias con mayor vulnerabilidad frente a la reducción de lluvias, el aumento de las temperaturas y posibles escenarios de estrés hídrico que podrían afectar a comunidades, actividades agropecuarias y ecosistemas.

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Incendio de cobertura vegetal durante una temporada de altas temperaturas y baja humedad. Autoridades ambientales advierten que un eventual fenómeno de El Niño fuerte podría incrementar el riesgo de emergencias forestales y afectar la disponibilidad de agua en varias regiones del país. Imagen de referencia.
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La posible llegada de un fenómeno de El Niño de intensidad fuerte entre finales de 2026 y comienzos de 2027 podría generar un escenario complejo para varias regiones del centro del país, donde las altas temperaturas, la disminución de las lluvias y la reducción de la humedad tendrían efectos directos sobre la disponibilidad de agua, la conservación de los ecosistemas y el riesgo de incendios forestales.

Las proyecciones climáticas conocidas hasta el momento indican que las condiciones atmosféricas podrían favorecer una temporada seca más prolongada de lo habitual, aumentando la presión sobre las fuentes hídricas y sobre extensas áreas rurales que dependen de quebradas, nacimientos de agua y pequeños sistemas de abastecimiento para garantizar el suministro a miles de familias.

Los posibles impactos no solo estarían relacionados con la reducción de caudales en ríos y quebradas. También podrían traducirse en mayores dificultades para las actividades agropecuarias, afectaciones a la biodiversidad, deterioro de la calidad del aire y un incremento en la ocurrencia de emergencias asociadas a incendios de cobertura vegetal.

Municipios con mayor recurrencia de incendios forestales

Dentro de los análisis realizados para evaluar los territorios más expuestos a estos fenómenos, se identificaron varios municipios que registran antecedentes recurrentes de incendios forestales y que podrían enfrentar mayores riesgos durante un eventual periodo de déficit prolongado de precipitaciones.

Entre ellos figuran Soacha, Ráquira, Nilo, Guachetá, San Juan de Rioseco, Ricaurte y Tocaima, localidades donde las condiciones climáticas secas podrían favorecer la propagación de incendios en zonas rurales y ecosistemas estratégicos.

A nivel regional, las provincias de Alto Magdalena, Magdalena Centro, Rionegro, Tequendama, Sumapaz, Bajo Magdalena y algunos sectores de Sabana Occidente aparecen entre las áreas con mayor susceptibilidad, debido a la combinación de vegetación expuesta a la sequía, altas temperaturas y actividades agropecuarias que incrementan la vulnerabilidad durante las temporadas secas.

Riesgo simultáneo por incendios y escasez de agua

Los estudios técnicos también identificaron territorios donde coinciden dos factores de riesgo: la posibilidad de incendios forestales y los antecedentes de desabastecimiento hídrico.

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En ese grupo se encuentran los municipios de Fúquene, Guachetá, Nocaima, Quebradanegra, Ricaurte, Nilo, Girardot, Tocaima, Bituima, Vianí, San Juan de Rioseco, Mosquera, Bojacá, Soacha, Machetá, Manta y Tibirita, en Cundinamarca. A ellos se suman Chiquinquirá, San Miguel de Sema y Ráquira, en el departamento de Boyacá.

La situación resulta especialmente relevante en sectores donde el abastecimiento depende de fuentes de bajo caudal, sistemas rurales o captaciones que pueden verse afectadas con rapidez ante una reducción sostenida de las precipitaciones.

Estrés hídrico podría afectar comunidades rurales y actividades productivas

Otro de los aspectos analizados corresponde a los posibles escenarios de estrés hídrico que podrían presentarse en diferentes municipios de la jurisdicción.

Las zonas con alta dependencia de acueductos veredales, pequeñas fuentes abastecedoras y sistemas alimentados por quebradas o nacimientos naturales son consideradas especialmente sensibles frente a una eventual disminución prolongada de las lluvias.

La reducción de los caudales podría impactar el suministro de agua para consumo humano, la producción agropecuaria y el equilibrio de ecosistemas que cumplen funciones esenciales para la regulación hídrica y la conservación de la biodiversidad.

Autoridades piden fortalecer medidas preventivas

La advertencia fue emitida por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), entidad que realizó el análisis de susceptibilidad y evaluación de riesgos frente a un posible fenómeno de El Niño fuerte.

El director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros Alarcón, explicó que la intensidad y duración del fenómeno dependerán de la evolución de las condiciones océano-atmósfera durante los próximos meses. Sin embargo, señaló que resulta necesario avanzar desde ahora en acciones preventivas que permitan reducir los riesgos asociados al desabastecimiento de agua, la degradación ambiental y la ocurrencia de incendios forestales.

Según indicó el funcionario, una disminución significativa de las precipitaciones podría comprometer la disponibilidad de agua para consumo humano, actividades productivas y conservación de ecosistemas, especialmente en territorios que históricamente han registrado problemas de abastecimiento o una alta demanda sobre las fuentes hídricas.

Ante este panorama, la entidad ambiental hizo un llamado a las administraciones municipales, organismos de gestión del riesgo, sectores productivos y ciudadanía para fortalecer las estrategias de prevención, promover el uso eficiente del agua y adoptar medidas que permitan reducir la vulnerabilidad frente a las condiciones climáticas que podrían presentarse durante los próximos años.

Autoridades ambientales recomendaron fortalecer desde ahora las acciones de prevención y uso eficiente del recurso hídrico.