Una explotación porcícola ubicada en la vereda Espinalito, zona rural de Fusagasugá, fue objeto de una medida de suspensión inmediata luego de que una inspección técnica evidenciara condiciones que estarían generando afectaciones al recurso suelo y molestias para habitantes del sector.
La decisión se produjo tras una visita de seguimiento en la que fueron identificados vertimientos directos de residuos provenientes de la actividad pecuaria, una situación que, según las autoridades ambientales, podría comprometer las condiciones físicas y biológicas del terreno si no se adoptan correctivos oportunos.
Las observaciones realizadas en el predio permitieron establecer que las escorrentías generadas por excretas sólidas y líquidas estaban siendo conducidas sin un manejo adecuado, favoreciendo su infiltración en el suelo. Además, se reportaron olores ofensivos derivados del almacenamiento de residuos orgánicos a la intemperie, circunstancia que también ha generado inconformidad entre residentes cercanos.
Inspección evidenció descarga directa de residuos al terreno
De acuerdo con el informe técnico, durante la visita se encontró un vertimiento directo al suelo ocasionado por el manejo inadecuado de escorrentías provenientes de la actividad porcícola.
La directora de la Regional Sumapaz de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), Érika Álvarez Castañeda, explicó que el equipo técnico identificó una descarga de residuos que llegaba directamente al terreno.
“Con el equipo técnico de la CAR Sumapaz evidenciamos un vertimiento directo al suelo generado por el mal manejo de escorrentías de excretas sólidas y líquidas”, señaló la funcionaria.
Según la entidad, las aguas residuales eran conducidas mediante una tubería de PVC de aproximadamente dos pulgadas, lo que habría generado una zanja cercana a los 18 metros de longitud donde los residuos terminaban infiltrándose en el suelo.
Riesgos para la calidad y fertilidad del suelo
Las autoridades ambientales advirtieron que este tipo de descargas no controladas puede ocasionar alteraciones significativas en los ecosistemas terrestres.
Las aguas residuales derivadas de explotaciones pecuarias suelen contener altas concentraciones de materia orgánica, nitrógeno, fósforo y microorganismos patógenos. Cuando estos elementos son vertidos sin tratamiento adecuado, pueden modificar la estructura natural del suelo, reducir su fertilidad, favorecer la acumulación de compuestos indeseables y afectar la actividad microbiológica que contribuye a su equilibrio natural.
Por esta razón, la medida preventiva busca detener de manera inmediata las actividades que estarían originando las afectaciones mientras avanzan los procedimientos administrativos correspondientes.
Hallaron 48 porcinos y manejo inadecuado de residuos
Durante la inspección también se verificó la presencia de 48 porcinos alojados en corrales de cemento.
Los técnicos observaron que los excrementos permanecían acumulados dentro de las áreas de confinamiento sin sistemas adecuados para su tratamiento, almacenamiento o disposición final. A ello se sumó la presencia de porquinaza expuesta a la intemperie, situación que contribuía a la generación de olores percibidos por la comunidad vecina.
La suspensión impuesta obliga al responsable de la actividad a detener las acciones que estarían ocasionando las afectaciones detectadas hasta tanto se evalúe el cumplimiento de las exigencias ambientales aplicables.
El predio acumula antecedentes y procesos sancionatorios
La situación reviste especial relevancia debido a que el predio ya registra antecedentes por hechos similares.
De acuerdo con la información oficial, en 2015 fue impuesta una sanción económica relacionada con afectaciones ambientales derivadas de la actividad porcícola desarrollada en el lugar.
Adicionalmente, actualmente cursan tres procesos sancionatorios por presuntas afectaciones a los recursos naturales asociadas a la misma actividad. Uno de estos expedientes se encuentra en etapa de decisión, fase en la que se evaluará la eventual imposición de una nueva sanción económica ante una posible reincidencia.
Las actuaciones administrativas continúan mientras las autoridades determinan el alcance de las afectaciones detectadas y verifican el cumplimiento de las medidas ordenadas para prevenir nuevos impactos sobre el entorno y la comunidad de la vereda Espinalito.

El predio registra una sanción económica impuesta en 2015 y actualmente enfrenta tres procesos sancionatorios adicionales.











