Las autoridades municipales, departamentales y la Junta de Acción Comunitaria del Páramo de Guerrero Occidental firmaron un Convenio de Conservación de Pagos por Servicios Ambientales (PSA) que incorpora 208,61 hectáreas del Páramo de Guerrero a este esquema de protección ambiental. El acuerdo se formalizó en un acto oficial en el que participaron el secretario de Bienestar Verde de Cundinamarca, Diego Cárdenas Chala, y representantes de la administración municipal de Zipaquirá.
El convenio permite que las familias campesinas asentadas en la zona reciban incentivos económicos a cambio de implementar prácticas orientadas a la conservación de este ecosistema de alta montaña, considerado estratégico para el abastecimiento de agua en varios municipios de Cundinamarca. La iniciativa se suma a los esfuerzos que el departamento ha venido impulsando desde hace varios años para ampliar la cobertura de este tipo de programas en páramos y zonas de recarga hídrica.
¿Qué contempla el convenio?
El acuerdo formaliza la incorporación de las 208,61 hectáreas al programa PSA, lo que implica un compromiso de las familias campesinas beneficiarias para adoptar prácticas de conservación, restauración y uso sostenible del suelo dentro del área definida. A cambio, reciben un reconocimiento económico periódico que busca compensar el costo de oportunidad de no destinar esos terrenos a otras actividades productivas.
Durante la firma, el secretario de Bienestar Verde de Cundinamarca, Diego Cárdenas Chala, señaló que la responsabilidad de cuidar el territorio recae en toda la sociedad, pero que corresponde a las instituciones garantizar que las comunidades cuenten con las condiciones y los ingresos necesarios derivados de esa labor de conservación. El funcionario indicó que la Gobernación continuará articulando esfuerzos para fortalecer la sostenibilidad y la adaptación al cambio climático en el departamento.
¿En qué consisten los Pagos por Servicios Ambientales?
Los Pagos por Servicios Ambientales (PSA) son un instrumento de política ambiental mediante el cual el Estado reconoce económicamente a propietarios, comunidades y agricultores que ejecutan acciones concretas de protección de ecosistemas estratégicos. Este mecanismo, que la Gobernación de Cundinamarca ha venido ampliando en distintos municipios, financia actividades como la conservación de bosques y páramos, la protección de fuentes hídricas, la restauración de zonas degradadas y el uso sostenible de la tierra.
El propósito de fondo es que la conservación deje de representar únicamente una restricción para los habitantes del territorio y se convierta en una fuente adicional de ingresos, de manera que las comunidades tengan un incentivo directo para mantener estas prácticas en el tiempo.
¿Por qué es estratégico el Páramo de Guerrero?
El Páramo de Guerrero es uno de los ecosistemas de alta montaña más relevantes de la región debido a su función en el almacenamiento y la regulación del agua que abastece a varios municipios de Cundinamarca. Además de su capacidad hídrica, el páramo alberga especies de flora y fauna propias de estos ecosistemas, lo que lo convierte en un territorio prioritario dentro de las políticas de conservación departamentales.
Las autoridades ambientales sostienen que la protección de este tipo de áreas resulta determinante para enfrentar los efectos del cambio climático, preservar la biodiversidad de la región y asegurar el suministro de agua a mediano y largo plazo para la población que depende de estas fuentes.
Voceros de la Junta de Acción Comunitaria manifestaron su satisfacción por la ampliación del programa en el territorio y señalaron que este tipo de acuerdos permite que las familias campesinas se beneficien directamente de las labores de cuidado del páramo que han desarrollado históricamente.
El convenio permite que las familias campesinas asentadas en la zona reciban incentivos económicos a cambio de implementar prácticas orientadas a la
conservación de este ecosistema de alta montaña.












