En la madrugada de hoy, A la 1:32 de la mañana falleció en el Hospital Regional de Zipaquirá el Maestro Antonio Frío, quien hace varios años se enamoró de Zipaquirá y quiso venir a vivir a esta hermosa Villa de la Sal donde dejó gran parte de su legado artístico. Tenía 71 años.

Sus obras más recientes en escultura fueron el Tisquesusa que se encuentra frente a la Estación del Tren, y el Simón Bolívar que reposa sobre la alameda en inmediaciones del Liceo Integrado de Zipaquirá

¿Qué lo llevó a Zipaquirá?

Hace aproximadamente 45 años llegó a Zipaquirá, atraído por los pictogramas y otros atractivos arqueológicos de las piedras del abra, al oriente de este municipio.

Esos abrigos rocosos utilizados por los primeros pobladores humanos de la región en el Pleistoceno tardío le llamaron la atención y más cuando se enteró que en este lugar se encontraron los vestigios humanos más antiguos de Latinoamérica hasta ahora hallados en Latinoamérica.

Corría el año de 1977 cuando le entró esa grata curiosidad, regresó a la ‘Ciudad de la Sal’, a realizar esta tarea de investigación, recordando que ya había venido algunos años atrás, siendo niño y de la mano de su mamá, a recorrer los encantos de la primera Catedral de Sal.

Antonio Frío nuevamente recorrió el municipio salino, pero con más detenimiento, sensibilizado por su arqueología, atractivos turísticos como la Catedral de Sal, la arquitectura, la historia y sus gentes.

Músico y compositor buma-zipaquireño

Nació en Bucaramanga (Santander), pero se hizo también zipaquireño. Además fue historiador con énfasis en el recorrido apasionante de los Zipas y demás protagonistas legendarios de este territorio.

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Fue escultor, otra de las vocaciones que muy bien logró en varios escenarios de nuestro país, y donde Zipaquirá, municipio que lo acogió, no podía quedarse sin una de sus esculturas, como la que realizó y que fue dedicada al más aguerrido y abanderado de los Zipas: el Tisquesus, escultura que fue colocada en julio de 2019 a un costado de la Estación del Tren en esta ciudad, en la vía, sobre la carrera 11 a la entrada de la Ciudad de la Sal, que se ha denominado “El Paseo del Zipa”.

Frío también es gratamente reconocido por sus pinturas, especialmente por los innumerables lienzos dedicados a Simón Bolívar, pero en ruana. Obras que han cruzado las fronteras de los cinco continentes y reposan en los más sofisticados salones de arte y en recintos de sensibles y gomosos del arte plástico que admiran a El Libertador.

Sin embargo hay otra faceta en el que es reconocido a nivel nacional y latinoamericano. Precisamente fue cuando en Colombia y en el continente con la ‘Vieja Nueva Ola’ se logró filtrar la música protesta, que en nuestro país interpretaron grandes artistas como Ana y Jaime, Pablus Gallinazo, Luis Gabriel y a nivel latinoamericano Piero, Alberto Cortés, Silvio Rodríguez, Alí Primera, y tantos otros más, además de la poesía nadaista, donde se incrusta la inspiración del maestro Antonio Frío con varios de sus temas, entre otros como Pachín Campana, Pistolero Siglo XX, Piel Cobriza; Frío y Soledad; Un Puerto Llamado Planeta y Juan Minero, además de la Poesía Nadaista.

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Vivió entre Zipaquirá, Bogotá y Bucaramanga, investigando y recomponiendo parte de la historia, especialmente muisca, presentando sus obras y participando en las más importante galerías de Colombia y el exterior.

También es reconocido por sus pinturas, especialmente por los innumerables lienzos dedicados a Simón Bolívar, pero en ruana.

Foto portada: Antonio Frío cuando se develó en Zipaquirá una de sus obras dedicadas a El Libertador Simón Bolívar con ruana.

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