Una paciente, de nombre Jenny Andrea, en condición de movilidad reducida y en silla de ruedas decidió encadenarse este jueves en la sede de Famisanar en Zipaquirá para exigir la entrega de medicamentos, la continuidad de sus tratamientos médicos y una atención integral que, según denunció, le ha sido negada durante varios años.
De acuerdo con su relato, desde hace aproximadamente tres años viene solicitando de manera reiterada la entrega de hidromorfona en ampollas de 2 miligramos, un medicamento formulado por especialistas de la Clínica del Dolor para tratar las secuelas de un accidente de tránsito ocurrido hace cerca de cinco años. La paciente aseguró que el tratamiento le fue suministrado durante alrededor de dos años, pero posteriormente dejó de recibirlo debido a inconvenientes administrativos relacionados con la distribución y autorización del medicamento.
Según explicó a Extrategia Medios, tras la suspensión del tratamiento inyectable, este fue reemplazado por medicamentos en tabletas que, a su juicio, no le proporcionan el mismo nivel de alivio. Afirmó que la hidromorfona en ampollas es el único tratamiento que le permite controlar parcialmente el intenso dolor crónico que padece en la región lumbosacra.
Secuelas de un accidente que cambió por completo su calidad de vida
La mujer relató que las lesiones se originaron cuando sufrió un accidente mientras se movilizaba en motocicleta. Según indicó, un perro que estaba muerto sobre la vía hizo que provocara su caída sobre el pavimento, causándole graves afectaciones en la columna vertebral. Desde entonces, enfrenta dolores permanentes, dificultades para dormir y severas limitaciones para desarrollar actividades cotidianas.
La paciente aseguró que el dolor es constante e incapacitante, al punto de depender de su padre para realizar tareas básicas como el aseo personal, desplazamientos y otras diligencias diarias. Asimismo, manifestó que cuenta con orden médica para recibir atención de enfermería domiciliaria, aunque denunció que este servicio habría sido prestado únicamente durante ocho días antes de ser suspendido sin explicación.
Tutelas, denuncias y reclamos ante las autoridades de salud
Durante la protesta, sostuvo que su caso ha sido puesto en conocimiento de la Superintendencia Nacional de Salud y que también ha sido objeto de varias acciones de tutela. Según afirmó, algunas decisiones judiciales incluso derivaron en sanciones contra representantes legales de la EPS, sin que ello se tradujera en una solución definitiva para la entrega de los medicamentos requeridos.
La mujer también denunció que ha acudido en repetidas ocasiones a los servicios de urgencias en el Hospital Regional en busca de atención para controlar el dolor. Sin embargo, aseguró que en dichas consultas le han informado que su condición no constituye una emergencia médica y que debe ser atendida mediante consulta externa, situación que considera insuficiente frente a la gravedad de su estado de salud.
Otros tratamientos e incapacidades también hacen parte de sus reclamaciones
Entre sus reclamaciones urgentes también mencionó la necesidad de recibir medicamentos para el tratamiento de una infección urinaria, así como la continuidad de otros procedimientos ordenados por sus médicos tratantes.
Además, denunció presuntas dificultades relacionadas con el reconocimiento y pago de incapacidades laborales, algunas de las cuales, según afirmó, continúan pendientes pese a haber sido expedidas por instituciones pertenecientes a la red autorizada de prestación de servicios.

De acuerdo con su versión, la EPS ha atribuido parte de las demoras a los procedimientos y requisitos especiales que exige la entrega de medicamentos de control especial. No obstante, la paciente sostuvo que las consecuencias de esas dificultades administrativas terminan afectando directamente a los usuarios, quienes deben soportar el deterioro de su salud mientras se resuelven los trámites internos.
La paciente anunció que permanecerá en protesta hasta recibir una solución
Durante la jornada de protesta, la mujer señaló que se había planteado la posibilidad de que una institución hospitalaria suministrara temporalmente el medicamento mientras se definía el mecanismo de pago correspondiente por parte de la EPS. Sin embargo, aseguró que hasta el momento no había recibido una respuesta definitiva.
Finalmente, la paciente indicó que permanecería en el lugar hasta obtener una solución concreta para la entrega de los medicamentos y tratamientos requeridos. Asimismo, hizo un llamado a las autoridades de salud y a los organismos de control para que intervengan y garanticen la continuidad de la atención médica que necesita para sobrellevar una condición que, según manifestó, ha transformado por completo su vida laboral, familiar y social.

La paciente afirma que el dolor en su columna es constante, muy fuerte y le impide desarrollar actividades
básicas de manera independiente.













