Las lluvias intensas que se han extendido durante las últimas semanas mantienen en alerta a Cundinamarca y obligan a una intervención sostenida en varios corredores viales. Uno de los puntos más comprometidos se ubica en la vía Anolaima–Corralejas, en el sector Alto del Trigo, donde el Instituto de Caminos y Construcciones de Cundinamarca (ICCU) desplegó maquinaria amarilla para estabilizar el terreno y recuperar la movilidad.
En este tramo, una falla progresiva —activa desde marzo— ha provocado pérdida parcial de la banca y deformaciones visibles en la calzada, lo que incrementa el riesgo para los conductores. La operación incluye motoniveladora, retroexcavadora y volqueta, en un esfuerzo continuo por mitigar los efectos de la inestabilidad geotécnica y las precipitaciones persistentes.
Cierre total entre Mosquera y La Mesa: movilidad restringida por condiciones del terreno
Otro de los focos críticos se encuentra en la vía concesionada entre Mosquera y La Mesa. A la altura del kilómetro 75 y en el sector de La Y, hacia el ingreso al municipio de El Colegio, se mantiene el cierre total debido a deslizamientos recientes y al deterioro acelerado del terreno.
Las autoridades confirmaron que ya hay frentes de trabajo en la zona; sin embargo, la reapertura no será inmediata. La recuperación dependerá de la evolución de las condiciones climáticas y de la estabilidad del talud, lo que mantiene en vilo la movilidad entre estos municipios.
Troncal del Rionegro: operación continua para remover escombros y recuperar la banca
La Troncal del Rionegro concentra otra línea de atención prioritaria. En sectores como Cucharal, Capitán, Pan de Azúcar y Paraíso, las cuadrillas trabajan sin pausa en la remoción de material y la rehabilitación de la vía.

Para estas labores se han dispuesto dos retroexcavadoras de llantas, tres volquetas, un minicargador y dos excavadoras sobre oruga. El objetivo es restablecer el tránsito en puntos donde los deslizamientos han afectado la infraestructura vial y representan un riesgo permanente para quienes circulan por este corredor.
Más de 200 emergencias en 2026: balance en aumento durante abril
El impacto de la temporada de lluvias no se limita a los corredores viales. Municipios como Pandi, San Antonio del Tequendama, La Calera y Caparrapí registran múltiples afectaciones que mantienen activos a los equipos de Gestión del Riesgo de Cundinamarca y del ICCU.
El balance oficial evidencia la magnitud de la situación: en lo corrido del año se han atendido 218 emergencias, de las cuales 54 se concentraron solo en abril. De estos eventos, 29 corresponden a movimientos en masa, 12 a crecientes súbitas y 16 a inundaciones, lo que refleja un patrón de riesgo asociado a la saturación del suelo y la intensidad de las lluvias.
Llamado urgente a la ciudadanía: prevención ante lluvias persistentes
Las autoridades reiteran que la articulación con los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo permite una respuesta más efectiva en medio de la contingencia. No obstante, insisten en que la prevención es determinante para evitar tragedias.
Se recomienda a la ciudadanía evitar transitar por zonas inestables, acatar las indicaciones de los organismos de socorro y mantenerse informada a través de canales oficiales. Mientras las precipitaciones continúan, la prioridad sigue siendo la protección de la vida y la reducción de riesgos en todo el territorio.

Maquinaria pesada opera en múltiples frentes para restablecer el tránsito en zonas afectadas.












