El Martes Santo o ‘Martes de Controversia” fue el día más doloroso para Jesús (como persona), según los textos bíblicos para este día los actos y predicas de Jesucristo fueron cuestionados, además, vivió a través de algunos de sus discípulos la traición.

Según lo escrito en el Nuevo Testamento, Jesús transformó el mercado de Israel en un templo de oración y al usarlo como lugar sagrado, fue señalado como ‘rebelde’ por parte de los sacerdotes y ancianos de la ciudad. Por otro lado, horas más tarde los fariseos decidieron increpar a Jesús y reclamarle sobre la situación político-social que atravesaba Israel por los altos tributos que se les cobraban en aquel momento, ante esto él respondió una de las frases más famosas alrededor del mundo:

“Dad al César lo que es del César y a Dios, lo que es de Dios”.

Sin embargo, esas controversias no fue lo único que atravesó Jesucristo aquel martes, pues según el texto de San Juan, el ‘Hijo de Dios’ supo que quien lo iba a entregar al ejercito romano para su desafortunado deceso era Judas Iscariote, uno de sus discípulos.

Texto Bíblico referente al ‘Martes Santo’:

“Jesús, estando en la mesa con sus discípulos, se estremeció y manifestó claramente: «Les aseguro que uno de ustedes me entregará.»
Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería.
Uno de ellos -el discípulo al que Jesús amaba- estaba reclinado muy cerca de Jesús. Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: «Pregúntale a quién se refiere.» Él se reclinó sobre Jesús y le preguntó: «Señor, ¿Quién es?»
Jesús le respondió: «Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato.»
Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: «Realiza pronto lo que tienes que hacer.»
Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto. Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle: «Compra lo que hace falta para la fiesta», o bien que le mandaba dar algo a los pobres. Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche.
Después que Judas salió, Jesús dijo: «Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto. Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: «A donde yo voy, ustedes no pueden venir».»
Simón Pedro le dijo: «Señor, ¿a dónde vas?»
Jesús le respondió: «Adonde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás.»
Pedro le preguntó: «¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti.»
Jesús le respondió: «¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.»”
-San Juan 13, 21-33. 36-38.

 

Uno de ustedes me entregará…
No cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.

 

Foto de portada: Tomada por Mikhail Nilov y publicada a través de Pexels.

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