En una terraza de la localidad de Rafael Uribe Uribe, en Bogotá, permanecía un perro adulto cuya rutina transcurría entre una cuerda, un espacio reducido y condiciones que deterioraban progresivamente su salud.
El animal tenía la movilidad restringida porque permanecía amarrado. Su estado físico también reflejaba la falta de cuidados: presentaba bajo peso, lesiones en la piel y parásitos internos y externos.
La situación fue identificada durante una visita de inspección realizada por el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA), cuyo equipo médico veterinario evaluó tanto las condiciones del lugar como el estado general del canino.
Sin agua limpia y expuesto a un ambiente insalubre
La inspección permitió establecer que el perro no contaba de forma permanente con agua limpia ni alimento disponible.
En medio de esa carencia, el animal bebía de los charcos que se formaban con el agua lluvia acumulada sobre el piso de la terraza.
El entorno presentaba condiciones de insalubridad que podían agravar sus lesiones y afectar aún más su calidad de vida. La falta de higiene, el confinamiento y la restricción de movimiento representaban riesgos adicionales para su salud física y su comportamiento.
Los profesionales también determinaron que el canino tenía una condición corporal baja, señal de que requería alimentación adecuada, seguimiento médico y atención especializada.
La entrega voluntaria permitió retirar al perro del lugar
Luego de conocer los resultados de la valoración, los tenedores entregaron ‘voluntariamente’ al animal al Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal.
El perro fue trasladado para recibir atención veterinaria, alimentación, tratamiento para las lesiones y los parásitos, así como cuidados orientados a su recuperación física y comportamental.
A partir de ese momento comenzó un proceso que buscará estabilizar su estado de salud y ofrecerle condiciones diferentes a las que enfrentaba en la terraza.
Autoridades evaluarán posibles responsabilidades
El IDPYBA emitió un concepto desfavorable frente a las condiciones en las que permanecía el canino.
El expediente será remitido a las autoridades competentes, que deberán analizar el caso, establecer si existieron conductas sancionables y definir las medidas policivas o penales que puedan corresponder.
La entrega voluntaria del perro no elimina la revisión de las circunstancias en las que era mantenido ni impide que las autoridades determinen eventuales responsabilidades.
La protección animal comienza con los cuidados básicos
Tener un animal de compañía implica garantizarle agua limpia, alimentación suficiente, atención veterinaria, higiene, libertad de movimiento y un espacio seguro.
La permanencia prolongada bajo amarre, la ausencia de cuidados médicos y la exposición a condiciones insalubres pueden causar sufrimiento y deteriorar seriamente su bienestar.
Las autoridades recomiendan reportar de manera oportuna cualquier situación en la que un animal presente heridas, desnutrición, confinamiento extremo, abandono o falta de atención. La información clara y verificable puede facilitar una intervención y prevenir que el daño continúe.
El expediente será enviado a las autoridades competentes para establecer si proceden sanciones policivas o penales.













