Oso andino juvenil aparece cerca de zona urbana en La Calera y activó monitoreo ambiental

Autoridades confirman que el ejemplar está desorientado y fuera de su área natural; piden no acercarse y reportar cualquier avistamiento para evitar incidentes.

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Imagen del Oso Juvenil. /CAR.
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El avistamiento de un oso andino juvenil en inmediaciones del casco urbano de La Calera encendió las alertas ambientales y activó un despliegue institucional en la zona. La presencia del ejemplar, reportada por la comunidad en las últimas horas, obligó a una reacción coordinada entre la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Rural (SMADR) y el Cuerpo de Bomberos, que se trasladaron al punto para verificar la situación.

Durante la inspección en terreno, el equipo técnico confirmó la presencia del animal tras hallar huellas recientes y otros rastros biológicos. Según el grupo especializado en fauna silvestre de la CAR, el ejemplar se encontraría desorientado y a una distancia aproximada de ocho kilómetros fuera de su área natural de protección, lo que explica su cercanía con sectores habitados.

Llamado urgente a la ciudadanía: no intervenir ni acercarse

El director de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros Alarcón, advirtió que, aunque el oso de anteojos no representa una amenaza directa para las personas, puede reaccionar de forma defensiva si percibe riesgo o es acorralado. En ese sentido, insistió en evitar cualquier intento de interacción, persecución o registro cercano del animal.

Las autoridades habilitaron la línea 316 524 40 31, disponible las 24 horas, para que la ciudadanía reporte cualquier novedad relacionada con fauna silvestre. La recomendación es clara: mantener distancia, no generar ruido ni intentar alimentar al ejemplar.

Un patrón que se repite en el corredor ecológico del río Bogotá

Este caso no es aislado. En enero pasado, un avistamiento similar fue reportado en zona rural de Villapinzón, lo que refuerza la hipótesis de desplazamientos asociados a la conectividad ecológica de la cuenca alta del río Bogotá.

Este corredor integra ecosistemas de páramo y bosque altoandino, territorios esenciales para la movilidad del oso andino, especie emblemática de los Andes. La fragmentación del hábitat, sumada a la presión humana, puede generar desorientación en individuos jóvenes, como el ejemplar observado en La Calera.

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Convivencia con fauna silvestre: responsabilidad compartida

Las autoridades ambientales reiteraron que la conservación del oso andino depende de la corresponsabilidad entre instituciones y comunidad. La presencia de este tipo de fauna en zonas cercanas a asentamientos humanos exige comportamientos preventivos y una cultura ciudadana orientada al respeto por los ecosistemas.

En este contexto, la CAR intensificará las jornadas de educación ambiental en sectores donde se han registrado avistamientos, con el objetivo de reducir riesgos y fortalecer la convivencia con la fauna silvestre.

Sanciones y monitoreo permanente

La entidad fue enfática en advertir que cualquier acto de caza, persecución o agresión contra el oso de anteojos constituye una infracción ambiental que puede derivar en sanciones administrativas y penales.

Mientras tanto, equipos técnicos adelantan un monitoreo continuo en la zona para seguir el desplazamiento del ejemplar, prevenir incidentes y garantizar tanto la protección del animal como la seguridad de la población.

El oso de anteojos puede reaccionar de forma defensiva si se siente amenazado o acorralado.

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