Hay una carrera global en marcha y Colombia apenas está mirando desde la orilla. Mientras China afina su control sobre los minerales más disputados del planeta y Europa festeja el hallazgo de un yacimiento valorado en 64.000 millones de euros, en la Facultad de Minas de la Universidad Nacional en Medellín un grupo de investigadores lleva meses intentando responder una pregunta que pocos en el país se han tomado en serio: ¿qué hay debajo del suelo colombiano?
Lo que han encontrado, aunque preliminar, no es menor. Hay señales de neodimio en el nordeste antioqueño, condiciones geológicas favorables en el Escudo Guayanés y la Sierra Nevada de Santa Marta, y un proyecto en curso en Vichada con inversión canadiense. El problema no es la geología: es que nadie ha explorado de forma seria, y el reloj corre.
¿Qué son exactamente las tierras raras y por qué todo el mundo las quiere?
No son raras por escasas. Son raras porque nadie las encuentra concentradas: aparecen revueltas con otros minerales, en capas delgadas, y separarlas cuesta. Son 17 elementos químicos, entre ellos el neodimio y el disprosio, que terminan dentro de cada motor eléctrico y cada turbina de viento que se fabrica hoy. También en las pantallas, en ciertos sistemas de iluminación y, cada vez más, en equipos militares y chips de alta precisión.
El profesor Jorge León Pérez, de la Facultad de Minas, lo dice sin rodeos: estos minerales son la infraestructura del siglo que viene. Y quien los controle, controla buena parte de la economía tecnológica global. Hoy ese control lo tiene China, con cerca del 60 % de las reservas conocidas y el 80 % de la capacidad de refinación mundial.
¿Dónde están esos minerales en Colombia y qué tan cerca estamos de explotarlos?
La UNAL identifica zonas con condiciones prometedoras: el Escudo Guayanés, la Sierra Nevada de Santa Marta y varios complejos alcalinos del interior del país. En Antioquia, muestreos de sedimentos en el nordeste arrojaron concentraciones relevantes de neodimio. Son datos preliminares, pero suficientes para sostener que el potencial existe.
El proyecto más concreto está en Vichada. La empresa canadiense Auxico trabaja en la prospección de minerales críticos asociados a arenas aluviales que están apenas entre tres y cuatro metros bajo tierra, lo que abarata considerablemente la extracción. También hay indicios en Caldas, Boyacá y Cundinamarca, aunque el profesor Óscar Jaime Restrepo Baena, del Departamento de Materiales y Minerales de la UNAL, insiste en que sin estudios sistemáticos esas señales no pasan de ser promesas.
¿Por qué Colombia no ha avanzado si el potencial lleva años sobre la mesa?
La minería colombiana genera alrededor de 350.000 empleos directos, aporta cerca del 13 % de la inversión extranjera directa y representa el 2 % del PIB. Pero carga con décadas de informalidad, extracción ilícita, litigios ambientales no resueltos y una institucionalidad que no ha logrado generar confianza ni hacia afuera ni hacia adentro. Ese historial espanta el capital de riesgo que requieren los proyectos de exploración.
Son raras porque nadie las encuentra concentradas: aparecen revueltas con otros minerales, en capas delgadas,
y separarlas cuesta.













