Comunidad

Obispo de Zipaquirá, sacerdotes y devotos atravesaron la “Puerta de la Misericordia”



ZIPAQUIRÁ


Al caer la tarde de ayer jueves 4 de febrero, después de una nutrida procesión por algunas calles del municipio, el obispo de Zipaquirá, Monseñor Héctor Cubillos Peña y el Presbiterio Diocesano con una muchedumbre de personas de todas las edades atravesaron procesionalmente la “Puerta Santa de la Catedral Diocesana”, donde seguidamente se celebró una Eucaristía Solemne, recibiendo los sacerdotes por parte del obispo, el envío como Misioneros de la Misericordia.

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Esta divisa de amor y fe concede indulgencia plenaria, dentro del año Jubilar de la Misericordia que acerca más a los fieles a Dios, donde  se manifiesta la plenitud de la misericordia del Padre, que sale al encuentro de todos con su amor, revelado en primer lugar, con el perdón de las culpas.

“Esta celebración es extraordinaria, es un signo y testimonio de la Misericordia de Dios, donde el motivo es que nosotros los sacerdotes de manera especial y junto a las comunidades de nuestra Diócesis, hemos querido vivir de manera especial este Jubileo en el año de la Misericordia. En primer lugar, nosotros los sacerdotes nos reconocemos pecadores, frágiles, necesitados de la gracia de Dios, de su amor y de su Misericordia. Hemos pasado por la “Puerta Santa” de la Iglesia Catedral habiendo vivido esas condiciones que el Santo Padre nos pide a todos para acoger y recibir esta manifestación de la Misericordia de Dios como es esta indulgencia plenaria, y por eso lo hacemos también en una profunda comunión de fe, amor y solidaridad con nuestro Santo Padre, el Papa”, expresó en la homilía Monseñor Cubillos Peña y agregó: “Queremos comprometernos también a vivir y a practicar estas obras de Misericordia que el Evangelio nos presenta, son las que nos garantiza y verifican para nosotros que realmente estamos acogiendo, comunicando, transmitiendo y regalando a los demás la misma Misericordia con la que Dios nos ha enriquecido”.

Exhortó para que este año de la Misericordia, como lo pide el Papa, sea para todos una permanente contemplación del amor de Dios y de su Misericordia; para vivir ese amor de Dios en las relaciones con los demás, en la familia, en las escuelas y colegios, y en las diferentes actividades, en la sociedad y en la iglesia, con las características de la gratuidad, del perdón, de la paciencia, del diálogo, en la capacidad para ser sensibles a las necesidades y sufrimientos de los demás, concretadas en las obras de Misericordia, en las materiales y espirituales.

Invitó a la comunidad reunida en la Catedral para vivir con mucha fe la cuaresma que iniciará el próximo miércoles, con el miércoles de ceniza, pidiéndole a los Sacerdotes estar siempre disponibles, listos y disponibles para acoger y recibir a todos aquellos que vienen arrepentidos y reconociendo su pecado, acercarse al Señor para enriquecerse, para dejarse curar y transformar por el amor y la Misericordia, que Dios.

 

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“Queremos comprometernos también a vivir y a practicar estas obras de Misericordia que el Evangelio nos presenta, son las que nos garantiza y verifican para nosotros que realmente estamos acogiendo, comunicando, transmitiendo y regalando a los demás la misma Misericordia con la que Dios nos ha enriquecido”.

 

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