Los delincuentes para hacer sus fechorías cada día inventan modalidades en las que muchos incautos pueden caer por el exceso de confianza. Dentro de sus tácticas para tumbarle los celulares a los ciudadanos, ha sido común últimamente, “la pirueta”, donde ya muchas personas han caído, sobre todo jóvenes de municipios aledaños a la Capital de Colombia, de las provincias de Sabana Centro y Sabana Occidente.

La mayoría de estos ladrones son provenientes de Bogotá y Soacha, según versiones conocidas por diferentes víctimas, quienes se han tenido que resignar a perder su teléfono móvil. El caso más reciente fue en la ciudad de Zipaquirá, cuando un joven de 14 años dentro de una zona residencial fue engañado, entregó su celular de manera fácil al ladrón que simulaba desplazarse en bicicleta. La familia de joven logró hacerle seguimiento a la señal y dos horas después indicaba el rastreo que el móvil estaba en Bogotá, hasta que fue desactivado y aparentemente vendido en el mercado negro.

Cómo es la modalidad de la ‘pirueta’

Aquí le explicamos, según la versión de diferentes víctimas cómo los delincuentes engañan a la gente:

Primero, el malhechor que está en bicicleta observa a su víctima, sobre todo a quien parezca más “inocente”; se acerca haciendo parecer de casualidad el encuentro y le pregunta algo, como un lugar o dirección que supuestamente está buscando. Para cuando ya rompió el hielo de manera persuasiva, se gana la confianza con conversaciones amigables y respetuosas que lo van envolviendo.

En muchas ocasiones, el ladrón saca su propio celular y se lo da a la víctima para generarle más confianza, luego le dice que hará un ejercicio de equilibrio con 2 celulares para demostrarle algo, en ese momento la víctima entrega su celular para ver la pirueta, el ladrón toma los dos celulares, se suelta de manos y las extiende para “mostrar” su equilibrio, y así poco a poco se va alejando y metros más adelante toma velocidad y se escabulle, sólo hasta ese momento la persona cae en la cuenta que lo robaron, porque quien le mostró la pirueta nunca volvió.

Lo que la víctima no vio  

Algunos metros atrás esta un carro observando a una ‘prudente distancia’, aparentemente parqueado, el mismo vehículo con el que los delincuentes llegaron a la ciudad. Los ocupantes de este esperan la señal, y es cuando el ladrón en bicicleta extiende los brazos, avisando de esta manera que ya tiene su cometido, el carro logra adelantar al delincuente en bicicleta para no levantar sospechas de que vienen acompañados.  Tienen un punto de encuentro en algún lugar, cuadras más adelante o incluso en otro barrio. También usan el vehículo para distraer a quienes podrían salir a perseguir al ratero u obstruirles el paso, e incluso se hacen los solidarios con la victima preguntando que si lo pueden ayudar, pero es para no permitirle que alarme a los vecinos.

Este en una de las muchas modalidades que a diario se ingenian estos delincuentes para robar sin armas.

Que no lo engañen con las “piruetas” y le tumben el celular.

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