En un garaje oscuro, sin agua permanente, sin una cama y con heridas abiertas que apenas le permitían caminar, fue encontrado Ángel, un perro de raza pitbull cuya historia hoy recorre el municipio de Chía como un recordatorio de lo que puede ocurrir cuando el abandono y la negligencia se imponen sobre el cuidado animal, según lo publicó la Alcaldía de Chía.
El caso no solo evidenció el nivel de sufrimiento al que puede llegar un animal doméstico. También se convirtió en un ejemplo concreto de cómo las autoridades comienzan a aplicar la Ley Ángel, la normativa que fortalece las sanciones contra quienes vulneran el bienestar de los animales en Colombia.
La historia de Ángel reúne varios elementos que hoy despiertan indignación, pero también esperanza: una denuncia ciudadana, un rescate urgente, un proceso médico complejo y una decisión administrativa que busca evitar que el maltrato vuelva a repetirse.
Un hallazgo que encendió las alarmas
El caso comenzó el 20 de diciembre de 2025, cuando la Secretaría para el Desarrollo Económico de la Alcaldía de Chía, a través de la Dirección de Desarrollo Agropecuario y Empresarial, recibió una denuncia ciudadana que alertaba sobre un posible caso de maltrato animal.
Funcionarios del equipo técnico realizaron una primera visita de verificación al lugar. En ese momento encontraron a Ángel con evidentes signos de deterioro físico, por lo que entregaron al propietario recomendaciones veterinarias y fórmulas médicas con el objetivo de iniciar un tratamiento.
Las autoridades también dejaron establecido el compromiso de realizar una nueva inspección para verificar la evolución del animal.
Sin embargo, lo que encontrarían días después encendería todas las alarmas.
La segunda visita reveló un panorama más grave
El 26 de diciembre, durante una nueva inspección realizada en conjunto con la Seccional de Carabineros y Protección Ambiental, los funcionarios confirmaron que la situación no había mejorado. Ángel continuaba en condiciones críticas.
El perro presentaba heridas abiertas en las patas delanteras, pérdida de tejido cutáneo, procesos inflamatorios activos, costras en la piel, prurito intenso y una evidente dificultad para caminar.
Su condición corporal fue evaluada en 2 sobre 5, indicador que reflejaba un estado severo de delgadez y deterioro físico. Pero las lesiones visibles no eran el único problema.
Durante la inspección también se constató que el animal permanecía confinado en un garaje, sin una cama adecuada y sin acceso permanente a agua, condiciones que vulneraban los principios básicos de bienestar animal reconocidos internacionalmente como las cinco libertades.
Además de los daños físicos, Ángel mostraba comportamientos asociados al maltrato prolongado: miedo constante, estrés evidente y una postura permanente de sumisión. Ante este panorama, las autoridades tomaron una decisión inmediata.
La aprehensión preventiva del animal
Con base en la Ley 1774 de 2016, que reconoce a los animales como seres sintientes en Colombia, y en la Ley 2455 de 2025, conocida como Ley Ángel, las autoridades procedieron a realizar la aprehensión preventiva del perro.
Esta normativa fue creada para endurecer las sanciones contra el maltrato animal tras un caso que generó indignación nacional en 2021, cuando un perro fue brutalmente atacado y despellejado.
Desde entonces, el país cuenta con herramientas jurídicas más estrictas para enfrentar estos hechos.
Tras su rescate, Ángel fue trasladado al albergue municipal de Chía, donde comenzó un proceso intensivo de recuperación.
Un proceso médico complejo
El estado de salud del perro requería atención especializada.
Los veterinarios iniciaron curaciones diarias, baños dermatológicos medicados, tratamiento antiparasitario y un plan clínico integral para atender las lesiones. Durante los exámenes médicos también se detectó un problema adicional.
Ángel presentaba una fractura en el miembro anterior derecho con fragmentos óseos desplazados, condición que explicaba las dificultades que tenía para caminar.
Esta lesión obligó a los especialistas a iniciar la valoración de una posible intervención quirúrgica orientada a mejorar su calidad de vida. Los estudios también confirmaron la presencia de hongos en la piel, una afección asociada a las condiciones sanitarias en las que vivía.
La recuperación que sorprendió al equipo veterinario
A pesar de la gravedad del cuadro inicial, la evolución del animal comenzó a mostrar señales alentadoras.
De acuerdo con la historia clínica, la médica veterinaria de la Secretaría para el Desarrollo Económico, Lady Paola Rodríguez, informó que en pocos meses Ángel pasó de 25 a 34 kilogramos, reflejando una recuperación significativa tanto en su estado físico como en su comportamiento. El perro empezó a recuperar fuerza, movilidad y confianza.
Aunque su proceso de rehabilitación continúa, los profesionales destacan que el cambio ha sido notable gracias al cuidado permanente del equipo veterinario.
La decisión de las autoridades
Mientras avanzaba la recuperación médica, la Alcaldía de Chía trasladó el caso a las autoridades competentes para iniciar las actuaciones administrativas correspondientes.
Tras analizar las pruebas recopiladas durante la investigación, la Inspección de Policía emitió un fallo que favorece el bienestar del animal.
La decisión ordenó retirar de manera definitiva la tenencia del perro al propietario. Además, se impuso una sanción económica equivalente a cinco salarios mínimos legales mensuales vigentes, lo que supera los 9 millones de pesos.
El caso también fue remitido a la Fiscalía General de la Nación, que continuará con las actuaciones judiciales correspondientes.
Un caso que envía un mensaje contra el maltrato animal
Hoy, a casi dos meses de su rescate, Ángel continúa su proceso de recuperación rodeado de cuidados, atención médica y acompañamiento constante.
Su historia se ha convertido en un recordatorio de que los animales son seres sintientes que merecen respeto, protección y condiciones dignas de vida.
También muestra que las herramientas legales creadas para su defensa comienzan a traducirse en decisiones administrativas y judiciales frente a los casos de maltrato.
Ángel busca un nuevo hogar
Mientras avanza su rehabilitación, la Alcaldía de Chía trabaja para encontrar un hogar responsable donde el perro pueda recibir el cuidado y el afecto que necesita.
Las personas interesadas en apoyar su proceso de recuperación —especialmente en relación con la cirugía que requiere— o en brindarle una adopción responsable pueden comunicarse con la Línea de Bienestar y Protección Animal de la Alcaldía de Chía al 320 926 4734.
La historia de Ángel todavía no termina. Pero su rescate ya dejó una señal clara: el maltrato animal empieza a enfrentar respuestas institucionales más firmes.
El pitbull tenía lesiones graves, infección en la piel,
desnutrición severa y una fractura en una de sus patas delanteras.












