La historia cuenta que la fundación de Bogotá D.C se dio el 6 de agosto de 1538, cuando Gonzalo Jiménez de Quesada instituyó un campamento militar al que en su momento llamaron ‘Nuestra Señora de la Esperanza’, lugar que hoy se conoce como el icónico ‘Chorro de Quevedo’.

Tiempo después de la fundación de Santa Fe de Bogotá, se procedió al primer reparto de tierras aledañas a la capital, así las cosas, le correspondió al Conquistador Juan Alonso la concesión del ‘Valle de Sopó’, donde se ubicaban las aldeas de: Sopó, Cuenca y Meusa., y a través de esta encomienda, durante el siglo XVI se reconocieron las tierras pertenecientes a las tribus indígenas ubicadas geográficamente según el registro de un cartógrafo de la colonia, que levantó un mapa, indicando que la localización de los tres resguardos se llamó: Tierra de los Sopóes, Redonda de Cueca y Meusa, además, según un texto escrito por el historiador Guillermo Sánchez, publicado en el periódico El Hablador’ en octubre del año 2006, tal ordenanza de Corregidores de 1593, decía así (con la ortografía de la principal autoridad de Nueva Granada, el Presidente Antonio González, quién interpretaba el pensamiento político del Rey):
“Y porque de la inclinación de los naturales se entiende que por bien y mansedumbre no hazen cossa buena y es necesario que un poco de rrigor y algunas veces mas para las hazer venir a la virtud hordeno y mando que cuando esto fuere necesario que el sacerdote avisse en secreto al corregidor el qual conforme a culpa negligencia o delito al tal yndio le castigue sin que se entienda que los sacerdotes an sido causa del tal castigo porque de aquí vendra a conseguirse lo que se desea que es que tengan amor a los sacerdotes y miedo al corregidor a los cuales encargo los caciques y capitanes que an de ser tratados con diferencia que los demás indios y mas a los cristianos que tambien les an de onrrar y tratarlos con mas benignidad que a los demas infieles porque estos vengan a conocimiento de nuestra sancta fee viendo a los cristianos mas honrrados y auentaxados en todo lo qual a los unos y a los otros encargo mucho procedan con prudencia para cossas semejantes de bien necesario” ; se dice que este “estatuto” fue causal de la desaparición de Cuenca, Sopó y Meusa.

En consecuencia, Sopó fue fundado por Fray Francisco Chacón el 25 de mayo de 1653, trasladando a los procedentes de los poblamientos aborígenes de Sopó, Cueca y Meusa,

Lo que hoy en día se conoce como la vereda de ‘Pueblo Viejo’, ubicada en el occidente de Sopó, establecieron las autoridades españolas un resguardo de indígenas, donde hubo una pequeña iglesia o capilla a cargo de los dominicos, quienes desde 1612 doctrinaban allí. El primer ‘Pueblo Viejo’ tuvo asiento por los lados de la actual Hacienda Casablanca, sitio que hoy se conoce como Briceño, sobre el camino a Tunja (Boyacá). De allí se mudó al punto denominado Cueca, conservando el nombre de Sopó.

Sopó es uno de los municipios asentados en una zona donde se han encontrado las evidencias humanas más antiguas en el altiplano cundiboyacense.

En la actualidad, y con el recorrido de los años (preservando la ancestralidad), la económica de Sopó está conformada principalmente por la agroindustria de producción de derivados de lácteos, además, algunas industrias se dedicadan a la producción de materiales para construcción y la fabricación de fósforos. También, por la humedad de su zona campestre, es se ubica entre los principales municipios del departamento de Cundinamarca con varios campos de golf, áreas de equitación, lagos, entre otros.

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