Una descarga irregular de aguas residuales encendió las alertas ambientales en zona rural de Zipaquirá, luego de que se confirmara un riesgo directo para el suelo y las fuentes hídricas del sector. Las descargas, asociadas a actividades pecuarias, eran conducidas sin control hacia zonas sensibles del territorio, con potencial impacto para la comunidad y el entorno natural.
El caso salió a la luz tras una denuncia ciudadana que advirtió sobre un posible foco de contaminación en una vereda del municipio. La alerta activó una verificación técnica que permitió evidenciar un manejo inadecuado de residuos líquidos generados en un establo, en un contexto donde la presión sobre los recursos naturales exige mayor control y cumplimiento de la normativa ambiental.
Inspección técnica revela vertimientos sin permiso y flujo hacia zonas bajas
Durante la visita, los profesionales de la CAR Cundinamarca constataron que las aguas residuales —mezcla de estiércol con el agua utilizada en labores de limpieza— eran conducidas por tuberías y canales hacia la parte baja del predio sin contar con el respectivo permiso de vertimientos.
Estas descargas eran acumuladas en un reservorio y, posteriormente, continuaban su recorrido hacia sectores ubicados aguas abajo, aumentando el riesgo de contaminación sobre suelos, cultivos y posibles fuentes hídricas utilizadas por la comunidad.
Construcción en ronda hídrica agrava el impacto ambiental
Uno de los hallazgos más delicados fue la construcción de un reservorio dentro de la ronda de protección de una quebrada de origen natural. Este tipo de intervención compromete la función ecológica de estas áreas, fundamentales para la regulación del ciclo hídrico, la mitigación de riesgos y la conservación de los ecosistemas.
Las rondas hídricas actúan como barreras naturales frente a procesos de erosión, inundaciones y remoción en masa. Su ocupación indebida incrementa la vulnerabilidad del territorio y deteriora la calidad del agua.
Ordenan suspensión inmediata de la actividad
Ante la evidencia recopilada, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), impuso una medida preventiva en flagrancia y ordenó la suspensión inmediata de los vertimientos, mientras se implementan acciones orientadas a detener la afectación ambiental.

El director regional Sabana Centro, Andrés Mauricio Garzón Orjuela, explicó que estas zonas cumplen un papel determinante en la protección de los cuerpos de agua, al preservar su calidad, cantidad y dinámica natural, además de servir como defensa ante eventos asociados al cambio climático.
“Evidenciamos vertimientos de aguas residuales sin un manejo adecuado, lo que genera afectación al suelo y riesgo para los recursos naturales. Por eso, se ordenó la suspensión inmediata de esta actividad”, señaló el funcionario.
Llamado urgente a cumplir la normatividad ambiental
La autoridad ambiental reiteró el llamado a productores y comunidad para cumplir las disposiciones vigentes en materia de vertimientos y protección de rondas hídricas.
El manejo responsable de las aguas residuales no es opcional: es una obligación que impacta directamente la salud del territorio y la calidad de vida de sus habitantes.
Este caso deja un mensaje claro: las malas prácticas ambientales no solo generan sanciones, sino que pueden comprometer de forma grave los recursos naturales de los que dependen las comunidades rurales.

Descargas de aguas residuales eran conducidas sin control hacia zonas bajas del predio: CAR.












