El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su país llevó a cabo “ataques a gran escala” en Venezuela y que, como resultado de esa operación, fue detenido el mandatario Nicolás Maduro, junto con su esposa. La afirmación fue difundida a través de Truth Social, plataforma en la que Trump sostuvo que ambos fueron trasladados fuera del territorio venezolano tras una acción coordinada con fuerzas del orden estadounidenses.
El anuncio se produjo pocas horas después de una madrugada marcada por detonaciones, destellos en el cielo y el sobrevuelo persistente de aeronaves en Caracas y otras zonas del país.
Vecinos de distintos sectores reportaron interrupciones del suministro eléctrico y ruidos continuos, mientras videos grabados desde edificios residenciales y áreas elevadas comenzaron a circular de manera masiva en redes sociales, alimentando la incertidumbre sobre lo que estaba ocurriendo.
Desde Caracas, el gobierno venezolano denunció una “agresión militar”
Atribuida a Estados Unidos. Según la versión oficial, las acciones habrían impactado áreas consideradas estratégicas para la seguridad del Estado, sin que hasta ahora se haya entregado un balance detallado de daños o víctimas.
Las autoridades insistieron en que se trató de una operación externa y rechazaron cualquier narrativa que sugiera un cambio de poder confirmado.
En su mensaje, Trump no aportó pruebas documentales ni precisó el lugar exacto de la supuesta detención, el momento en que se habría producido ni el marco legal invocado para la operación. Tampoco se conocen comunicados formales del Departamento de Estado, el Pentágono o el Comando Sur que respalden públicamente la versión difundida por el exmandatario estadounidense.
Analistas y observadores internacionales subrayan que, hasta el momento, no existe confirmación independiente que verifique la captura del presidente venezolano ni los alcances reales de la operación descrita por Trump. La ausencia de información oficial contrastada mantiene abiertas múltiples interrogantes sobre la veracidad del anuncio y sus eventuales implicaciones diplomáticas, jurídicas y de seguridad regional.
Mientras tanto, la comunidad internacional sigue con atención el desarrollo de los acontecimientos, a la espera de pronunciamientos formales que permitan esclarecer lo ocurrido en Venezuela durante la madrugada y evaluar el impacto político y estratégico de unas afirmaciones que, de confirmarse, tendrían consecuencias de gran alcance para el equilibrio regional.













