La obra vial más estratégica del corredor norte de Bogotá sigue sin fecha de entrega. El Tribunal Administrativo de Cundinamarca negó, el 26 de marzo de 2026, la solicitud de la concesionaria Accesos Norte S.A.S. para levantar la medida cautelar que pesa sobre sectores clave de la Troncal de los Andes, en jurisdicción de Chía (Cundinamarca). El despacho judicial argumentó que el proceso está en etapa de fallo y que cualquier decisión al respecto debe esperar la sentencia definitiva.
De los 3,4 kilómetros proyectados para esta vía, apenas 1,4 kilómetros han sido construidos. El resto permanece bloqueado, en particular en el predio San Jacinto y las zonas aledañas al Humedal del mismo nombre, epicentro del conflicto ambiental y judicial que se arrastra desde 2018. La situación mantiene en vilo a cientos de miles de usuarios de la Autopista Norte y las vías alternas de la Sabana Centro, que ya operan al límite de su capacidad.
¿Por qué está frenada la Troncal de los Andes?
El origen del bloqueo se remonta a 2018, cuando la licencia ambiental inicial omitió la inclusión plena de un cuerpo de agua en el área de intervención. Esa omisión derivó en una acción popular y, posteriormente, en la suspensión parcial de la obra por orden judicial. Aunque la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) modificó la licencia a inicios de 2026 para proteger el Canal Proleche y el Humedal San Jacinto, y aprobó un nuevo trazado que evita intervenir el cuerpo de agua en disputa, el Tribunal decidió no modificar la medida cautelar hasta que se emita sentencia de fondo.
A ello se suma la suspensión de la audiencia pública ambiental que estaba prevista para septiembre de 2025, aplazada para revisar nueva información técnica y jurídica, garantizar la participación ciudadana y analizar documentos de la Corporación Autónoma Regional (CAR). Ese paso sigue pendiente.
¿Qué es la Troncal de los Andes y qué representa para la región?
La Troncal de los Andes es la Unidad Funcional 3 de la primera fase del proyecto Accesos Norte. Su trazado conecta la variante de Chía con la Autopista Norte e incluye doble calzada, dos puentes y cruces sobre el río Bogotá. La inversión supera los 116.000 millones de pesos.
Su impacto proyectado es directo: reducir los tiempos de desplazamiento de hasta 90 minutos a 35 minutos en tramos críticos. Los municipios de Chía, Cajicá, Cota, Sopó, Tenjo, Tocancipá y Zipaquirá, además del norte de Bogotá, serían los principales beneficiados. La obra facilitaría el transporte de carga, el acceso a servicios y consolidaría uno de los corredores de mayor crecimiento inmobiliario y empresarial del país.
¿Qué consecuencias tiene la parálisis parcial de la obra?
La congestión en la Autopista Norte y en las vías alternas continúa en aumento. Empresas, colegios, universidades y la población residente en la Sabana Centro asumen a diario los costos de una infraestructura que opera por encima de su capacidad. La saturación de las rutas existentes se traduce en mayor tiempo de desplazamiento, mayor emisión de contaminantes y pérdida de productividad para la economía regional.
Para el sector privado, la incertidumbre judicial dificulta la planificación logística y frena decisiones de inversión en una zona que figura entre las de mayor dinamismo económico del centro del país.
La situación mantiene en vilo a cientos de miles de usuarios de la Autopista Norte y las vías alternas de la Sabana Centro, que ya operan al límite de su capacidad.













