Varios municipios del norte de la sabana están alarmados por la llegada masiva de indígenas transportados en buses para pedir dinero, utilizando a menores de edad en este proceso, al parecer de explotación infantil. Este problema, recurrente desde hace años, ha generado una gran preocupación entre las autoridades y la comunidad.

El personero de Tocancipá, Juan Sebastián Segovia Jaimes, en un informe a Noticias Caracol expresó su intranquilidad: «Tenemos una preocupación enorme porque las autoridades, cuando queremos intervenir, y específicamente la Personería como defensora de derechos, nos acercamos simplemente a preguntar si necesitan algo. Vemos niños pequeños que necesitan ayuda, entonces vamos a intervenir para colaborar con ellos y las personas que los acompañan, quienes no sabemos si son sus madres, nos agreden. A la mayor de la policía, comandante de la estación, la apedrearon y tuvo una incapacidad de tres días». Segovia Jaimes añadió: «Esto es terrible y es una situación que no queremos en el municipio, como sucedió en Bogotá, donde un menor indígena murió por falta de cuidados oportunos».

Juan Sebastián Segovia Jaimes, personero municipal de Tocancipá.

La Personería ha aclarado que estos indígenas no residen en Tocancipá; son transportados en buses y rotan entre los municipios de Sabana Centro, cercanos a la Capital de la República. Temporalmente, se establecen en Chía, Cajicá, Zipaquirá y otros municipios, posicionándose en áreas estratégicas como bancos, supermercados y esquinas con alto flujo de peatones, para pedir dinero durante un tiempo antes de ser trasladados nuevamente a otra ciudad.

«Tenemos conocimiento de que se ponen agresivos cuando no les dan monedas, se alteran y empiezan a amenazar con piedras. Los menores son los que más nos preocupan, porque las condiciones en las que se encuentran no son las más adecuadas, pero las personas que los tienen no nos permiten ayudarlos directamente; pasan todo el día en las calles, en condiciones inadecuadas, soportando frío, sol y lluvias. Las condiciones de alimentación tampoco son las apropiadas. Estas poblaciones rotantes no nos permiten establecer un seguimiento de lo que está sucediendo con estos menores», concluyó el personero.

El llamado es al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) para que realice una investigación y establezca las razones por las cuales estas personas tienen a los niños en condiciones precarias y de mendicidad.

Autoridades locales instan al ICBF a investigar la situación y proteger a los menores.

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